Entrevista a César Jones en el marco del Seminario "Lenguaje de Periodismo Gráfico: investigación sobre la producción de contenido erótico en la Argentina" (por el Prof. César Lamberti, U.N.L.P.).

 

-¿Cómo te presentarías?
-Mi nombre es César Jones, tengo cincuenta y un años, nací y resido en la ciudad de La Plata y soy productor y director de cine pornográfico desde el año 2000 a la fecha.

 

-¿Cuándo y cómo empezaste a producir?
Empecé en el año 2000, jugando, junto con un grupo de compañeros/amigos de la carrera (estudiamos y nos recibimos de realizadores audiovisuales en la Facultad de Bellas Artes de La Plata), tal vez porque el porno aparecía como una gama jerarquizada del espectro de cine que mirábamos por entonces.  Ergo fue muy natural que alguien de aquel grupo –ya no recuerdo quién, quizás fui yo- en algún momento verbalizara esa especie de caldo que se venía cocinando en el backstage del inconsciente, por lo menos en el mío seguro, y dijera: “che, ¿por qué no hacemos una porno?”, a lo que todos respondimos “”, porque nos pareció muy natural, finalmente se hacía verbo, era como un fruto cayendo del árbol.
Así fue que nos embarcamos en esa primera aventura,  que no tenía visos comerciales, no tenían ningún otro objetivo que el de sumergirnos en la producción de una película inmersa en un género que nos fascinaba entonces como nos fascina ahora: esa primera película se llamó “Las fantasías de… Sr. VIVACE”, una comedia camp-pop en episodios con guiños a la serie televisiva "La Isla de la Fantasía".  Una vez que tuvimos el máster en mano estábamos esperablemente entusiasmados con el material y decidimos comercializarlo. Conocíamos poco de lo que sucedía en el mundillo pornográfico argentino en términos comerciales.  De lo que sí teníamos noticia, más allá de alguna otra data circunstancial, era de la presencia de Víctor Maytland, querido colega que falleció hace unos días.  De manera que hicimos una “incursión a las capitales” como para llevar a cabo un estudio de campo que nos proveyera la información que necesitábamos para dar ese primer puntapié.  Resultó que había tres o cuatro editoras comerciales y que todas se interesaron por nuestra película.  Finalmente nos decidimos por una de ellas, OS.AL Group.  La película se lanzó a comienzos de 2001 y fue muy bien recibida por el público.  A esa primera película le siguió otra porque nos la pidieron, tanto la editora con la que habíamos firmado contrato como las otras tres nos tentaron para hacer una segunda película, y después una tercera, una cuarta, una quinta y cuando nos quisimos acordar estábamos completamente aventurados en el mundo del porno argentino.


-¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo? ¿Qué es lo que menos te gusta?
Lo que más me gusta es editar, el proceso de montaje sobre todo.  Y lo que menos me gusta, obviamente, son los avatares de producción, esos que se incluyen en el último ítem de Presupuesto, ¿viste ése que dice “Otros/Imprevistos”?, bueno, eso es lo que menos me gusta. (risas)


-¿Cómo es el proceso de producir una película porno? ¿Qué implica en términos de preproducción, producción y postproducción?
Debo decir que el proceso de producción de una película porno, por lo menos en lo que atañe a mi experiencia y en cuanto a la composición de sus fases, no implica ninguna diferencia con los procesos de producción de películas “mainstream”.  Son las mismas fases y el mismo trabajo, lo único que lo diferencia es que la materia con la que se trata es materia pornográfica con sus códigos genéricos singulares, nada más.


-¿Cómo es tu relación con los actores? ¿Cómo te contactás con ellos y qué charlas previas tienen durante el proceso de preproducción y producción de cada película?
La relación con los actores es de una gran cordialidad.  Creo, como cabeza de grupo, que el factor humano es fundamental para encarar, sobre todo, una producción de este tipo, donde cada actor y actriz desnuda materia erótica primordial y se brinda incondicionalmente en su performance.  De todas maneras creo que el buen trato, la gentileza, la cordialidad y la calidez son buenos a toda hora, ante cualquier modalidad y bajo cualquier proyecto.
Por otro lado, y yendo más específicamente al trabajo con los actores, desde ya hay un ida y vuelta constante.  En años anteriores, cuando fatigaba porno decididamente argumental, había ensayos cuando el guión y el rol a jugar por parte del intérprete así lo ameritaban.  Hoy y desde 2017 aproximadamente estoy trabajando un porno de corte hardcore en donde el argumento es desplazado por las situaciones y el objetivo es abrazar el núcleo desnudo del género, por lo cual la historia en sentido tradicional  desaparece y entonces el ensayo ya no es pertinente, pero lo que sí ocurre son encuentros de trabajo con el elenco, diálogo permanente, presencial y a distancia con cada uno de sus integrantes y un feedback continuo entre director y actores en pos de que cada performer llegue al rodaje con la mayor cuota de lucidez y fluidez, lo mejor equipado posible, al momento de la grabación.  Éste es, al fin y al cabo, otro ítem de tarea fina de producción.


-¿Considerás que existe un estigma hacia tu trabajo? ¿Cuál?
La verdad es que no da para hacerse el mártir, he trabajado con total libertad, desde mis comienzos hasta hoy.  Por supuesto no soy sordo y escucho las reprobaciones, que han ido cambiando de emisor, de un extremo al otro del arco puritano.  Antes esas reprobaciones provenían de los sectores que representaban al conservadurismo rancio de la derecha religiosa, ahora quienes han tomado la posta y se dan la mano con aquéllos de una forma no tan novedosa (ya los hemos visto marchar del brazo exigiendo juntos la abolición de pornografía y prostitución en New York en los setenta, por caso), son los nuevos pastores del ala dura –si es que hay alguna blanda- del feminismo de la tercera ola.

 

-¿Cuáles fueron los principales cambios que ocurrieron en la pornografía con la llegada de INTERNET?
INTERNET lo cambió todo, no sólo para la pornografía sino para el mundo.  Hablando estrictamente del triple x, su realidad estalló en mil esquirlas. Por supuesto supuso el paso del formato físico al digital y a los servicios de streaming, básicamente todo ocurre en la Red: si subsiste algún tipo de oferta física, como el DVD, es de tipo suplementaria y matemáticamente despreciable.  A partir de allí la creación de nuevos modos de comercialización, distribución, el surgimiento permanente, casi como un brote incontrolable, de nuevas redes sociales, generaron mil y una formas de capitalizar las regalías de las producciones, tanto para los productores profesionales como para los proveedores de contenido amateur.  Por lo que se trata de un panorama muy exuberante, pleno de oportunidades.  Como valor añadido, INTERNET nos hizo dejar atrás la endogamia en el porno argentino.  Antes de su irrupción, había una importante demanda, por fuerza casi exclusivamente local, y poca oferta, fuerte y concentrada.  De modo que el negocio estaba asegurado pero era un negocio relativamente pequeño, mientras que en la actualidad hay “infinitos” ofertantes a la vez que “infinita” demanda, ambos de corte mundial.  Esto supone una gran riqueza de oportunidades atinentes a la comercialización, difusión y distribución de contenidos, y si bien podría suponerse que la existencia de una gran enorme de competidores ofreciendo sus producciones podría redundar en efectos negativos (un pensamiento corto de miras, según lo veo), la realidad es totalmente otra, y esto porque una de las transformaciones profundas que trajo la llegada de INTERNET y derivados es la segmentación de la oferta, a través de innumerables nichos que se traducen en la taxonomía exacerbada que hoy le conocemos al género.  Casi se podría decir que cada demanda tiene su consecuente nicho y, fantaseando un poco, podríamos anticipar un futuro en el que haya una porno y un tipo de porno para cada consumidor.  Esta parcelación depurada de la oferta genera un estado de cosas que brinda la posibilidad de que producciones de muy diversa índole puedan encontrar su camino hacia aquel consumidor que le corresponde.


-¿Qué cambios encontrás entre la producción de pornografía de hace unos años y la actual, donde aparecen nuevas redes como OnlyFans?
Creo que esta pregunta está parcialmente contestada en la respuesta anterior.  Por otro lado no hay que perder de vista que las productoras industriales y profesionales se sirven de ese entramado de redes, pero también de espacios que les son exclusivos: me refiero a las plataformas internacionales de tipo Pay per View y Video on Demand, donde yo también alojo mis contenidos.  Dichas plataformas tienen sede mayormente en USA y Europa, aunque eso no importe demasiado, ya que quienes aportan contenido pueden hacerlo desde cualquier lugar del mundo y quienes lo consumen, lo mismo: globalización.  Yendo por un momento hacia atrás, doy un ejemplo a título personal: muchos de los intérpretes que componen los elencos de mis películas más recientes fueron convocados a partir de sus producciones autogestivas en las nuevas redes sociales, que yo escaneo afanosamente en busca de nuevos talentos. 


-¿Podrías explayarte sobre el funcionamiento de las plataformas Pay per View y Video on Demand?
Claro, primero un repaso por las más célebres, como el gigante norteamericano AEBN, Hot Movies o Adult Empire, por citar algunas de las más poderosas, que además suelen absorber compañías más chicas de forma casi permanente, en un juego de piezas y voracidad pornocapitalista que es gigantesco y me resulta verdaderamente fascinante. Estas plataformas alojaron desde sus comienzos a las productoras de mayor calibre, asegurándoles a los después llegados un piso de tráfico, una logística y una posibilidad de alta repercusión a costo cero: el acuerdo establece una sociedad a porcentaje (mayor para el aportante, menor para el webmaster) respecto, exclusivamente, de ganancias futuras.  El consumidor, por su parte, cuenta con múltiples formas de hacerse con el material que desea: puede suscribirse de por vida, mensualmente, semestralmente e incluso por semana.  Además, puede abonar por minuto, escena o película visionados y puede también rentar virtualmente por una equis cantidad de tiempo.  Y éstas son sólo algunas de las opciones que manejan estos colosos del condicionado actual.  Obviamente al tratarse de plataformas internacionales las monedas de pago son el dólar y el euro.  Es por eso que, en mi caso, añado una opción asequible para el público local: LPsexxx, tal el nombre del grupo realizador que encabezo, ofrece su propia propuesta digital a través de un website (LPSEXXX PELÍCULAS) que contiene la totalidad de nuestras producciones en excelente calidad y a precio amigable, brindándole al consumidor la posibilidad de abonar a través de Mercado Pago, efectivo o tarjetas y en pesos argentinos, desde ya. Subsidiariamente, con cada nuevo film lanzamos una tirada limitada en DVD, básicamente para atender a ese nicho de clientes que aun gustan de atesorar los films en formato físico.

 

 

César Jones, 10 de noviembre de 2022.