Texto dea César Jones incluido en el libro "Cine continuado" (Marcos Rodríguez-David Blaustein-Franco Palazzo; La Comuna Ediciones).

 

¿Qué me llevó a elegir el porno como medio de expresión? Respondo que lo sé a medias. El cine en general me apasiona desde que tengo memoria. Con la carrera en la Facultad de Bellas Artes conclusa, fui redescubriendo el condicionado con la misma fascinación que me despertó cuando púber, en medio de la revolución hormonal propia de la adolescencia. Fue así que, cuando terminé la carrera, revisité todo aquel corpus fílmico aunque, claro, de una forma más consciente y sistematizada. Poco antes, durante el último año de cursadas, había surgido la idea de embarcarme en el proyecto de filmar una película porno, en principio sin fines comerciales y sólo por el placer lúdico del hacer. Lo único que conocía al momento, en cuanto a movimiento vernáculo, era la existencia de Víctor Maytland, pionero del porno argentino post dictadura militar. Sin dudas me animaba el deseo de sumergirme en un género al que no sólo respetaba, sino que además me atraía intensamente. Se trató de una cuestión procesual, en algún momento el fruto cayó del árbol. De hecho, cuando en el seno de un grupo de amigos/compañeros de la carrera alguien propuso la idea de filmar porno a nadie le pareció una idea descabellada, y mucho menos una jugada transgresora. Acaso podría decirse que representaba la concreción de un deseo que había acuñado durante años, pero sería aventurado, y probablemente falso. La elección resultó de un juego. La primera película- “Las fantasías de…Sr. VIVACE”, editada comercialmente en el año 2001-, superó nuestras expectativas en más de un sentido. Se trató de una experiencia inédita en la ciudad, construida, cabalmente hablando, desde un grado cero absoluto. Esmero y disfrute fueron los dos pilares sobre los que se erigió aquella primera aventura en el mundo del triple x. Con el film en postproducción, hicimos un relevamiento de los ámbitos dentro de los cuales circulaba el género y resultó que las pocas distribuidoras existentes se interesaron en nuestro retoño, estimo yo que no tanto por los valores de la producción en sí, o por su calidad intrínseca, sino porque el terreno estaba un poco desierto y sólo cabalgaba un jinete solitario con una estética determinada, frente a lo cual, digamos que por defecto, nuestra propuesta representaba algo así como una diversidad atractiva. De alguna forma LPsexxx (tal el nombre de nuestro grupo) surgió en el horizonte como una realizadora alternativa a la idiosincrasia dominante del cine pornográfico argentino.  Desde entonces han pasado dieciocho films y mil avatares, cambios de rumbo estéticos y estilísticos, reflexiones  de todo orden en torno a mi práctica creativa y la certeza de que a este género sólo le interesan dos cosas: el dinero y el placer.  Por eso me gusta tanto, casi tanto como me gusta que disguste tanto a quienes disgusta.  El porno es el imperio del ello, el ajo de los pastores de cualquier tiempo.

 

 

César Jones, 27 de marzo de 2020.