Entrevista a César Jones (por Leandro Altare).

 

¿Por qué miramos porno? ¿Qué buscamos?
Lo miramos porque encontramos lo que buscamos: placer sexual.

 

Hace poco hablaste de que pasamos de una narrativa clásica a una completamente hardcore.  Que el argumento se sustituyó por las situaciones.
¿Creés que está desapareciendo la trama en el porno?
No lo sé, tal vez se trate de un movimiento cíclico y en un par de décadas tengamos nuevas y expansivas formas argumentales dentro del género.  Lo dudo, pero esto es porque respiro porno y el porno es presente absoluto. Y además porque soy miope para avizorar movimientos a gran escala y también, ya que estamos, porque no tengo poderes adivinatorios. En cualquier caso, si esa desaparición fuera definitiva, ¿qué importaría?

 

¿Son, quizás, las parodias y el cine de autor las trincheras del argumento?
Son nichos/subgéneros específicos en los que el argumento procede.   Hablé con él hace poco y me dijo que no le importa morir.

 

Pornhub publicó hace poco en sus estadísticas que, sólo hasta marzo, más de 9 millones de personas buscaron el término COVID o Corona: ¿por qué pensás que se da eso?
El coronavirus es una pandemia mundial que se ha vuelto prácticamente el monotema del planeta, raro sería que el porno estuviera ajeno a ello.   Todo lo contrario, hablamos de un género que se ha metido con cuanto tema y circunstancias tuvieron lugar en nuestras vidas (¡las pornoparodias, justamente!).   Por otro lado, y esto es sólo una hipótesis, tal vez entre tanto recuento diario de muertos, amenaza tanática silenciosa e incertidumbre integral de aquí a lo que vendrá, haya la necesidad inconsciente de confrontar toda esa desgracia con una buena dosis de Eros. Casi como en un cómic de superhéroes.

 

Reflexiones añadidas a partir de repreguntas del entrevistador:


El triple x es, en efecto, un reducto de fantasías desmesuradas.  Y si bien el solo acto de transgredir es intrínsecamente erótico, en el caso que nos ocupa ese pasaje opera en función del contento sexual que vamos a obtener al atravesarlo. Al otro lado de la frontera, nos espera el porno.

Muchas veces estamos tentados a pensar que la consecución del placer sexual es mera (“lo meramente”), como si fuera poca cosa (“¿hacés películas para que la gente se haga la paja?”) y necesitáramos dotarla de resonancias otras.  Se trata en realidad de un mundo infinito, tan consistente y rayano en lo absoluto, que muchas veces nos genera una suerte de culpa que busca investir la experiencia, el placer obtenido, de implicancias ulteriores que la mitiguen.  Lo hermoso, lo interesante, lo bueno de todo esto, es que a la pornografía todo eso le importa un bledo.

Es verdad que nadie sabe nada, ésa es la premisa básica de lo que está pasando hoy día en el planeta; pero más allá de eso, si bien es cierto que el porno se apropia de las incidencias, circunstancias y acontecimientos que pueblan nuestro presente común, yo no suelo participar de esa operatoria; mejor dicho, no participo.  No es algo que a mí me tiente ni me entusiasme.  Ese sayo le cabe más a mi colega Víctor Maytland, una suerte de experto en el manejo de este mecanismo que, en términos cinéfilos, conocemos como sexploitation.

Por otro lado, cabe aclarar que yo suelo referirme al porno como un presente absoluto porque la inmersión profunda que opera en el espectador hace que todos los otros elementos del mundo desaparezcan, incluidos pasado y futuro.  Ese presente absoluto es de excitación y placer sexual, claro, pero esta misma condición puede extrapolarse a cualquier vínculo entre un receptor “x” y cualquier otro tipo de materia creativa, siempre que la conexión se produzca de manera genuina.

En cuanto a mi nuevo film, se halla actualmente en fase de montaje, su nombre es VICIOS DE FAMILIA 3: LAS DEPRAVADAS y tiene fecha estimativa de estreno para octubre próximo.

 

César Jones, 5 de junio de 2020.