Entrevista a César Jones para la contratapa del diario Tiempo Argentino (por Sergio Di Nucci).

 

Con apenas 43 años, César Jones es acaso el realizador más curioso, inclasificable y contundente del porno nacional argentino. Su primera obra es de 2001 y su título  (“Las fantasías de… Sr. VIVACE”) no le hace justicia a los impulsos muy poco convencionales que mostrará de allí en adelante este director que elude los estereotipos más firmes de un porno que se venía agotando justamente por evocarlos en cada escena. Nacido en La Plata, donde continúa viviendo, pensando día a día, minutos a minutos, cómo hacer del porno un género no sólo liberador, sino “cognitivo” con uno mismo y con la relación de uno con el otro, con el sexo, es autor de quince films. Acaba de lanzar su última obra, “Visiones de un erotómano”, y ya está trabajando en otra.

 

¿Qué es el porno para usted?
Un GPS ideal para rastrear la huella del deseo.

¿Hace cuánto dirige?

Mis primeros intentos realizativos ocurrieron a mediados de los '90.  Dirijo porno desde hace quince años.

 

¿En porno vale todo?
Teniendo en cuenta la noción de cuidado del otro, sí.

 

En tus pelis hay mucho diálogo. Además de lo que se ve, ¿las palabras también producen morbo?
Claro, la palabra es clave, nos hace consistir y con nosotros a nuestro devenir erótico.

 

¿Cómo elegís a las actrices y los actores?
Mediante casting o convocatoria directa si se trata de actores/actrices experimentados, y siempre según los requerimientos de la propuesta de que se trate.

 

¿Qué fue variando en tu larga carrera de director porno?
La vida, el mundo y mis ojos, para condensar. Ah, y mi deterioro celular, casi lo olvido.

 

¿Qué disfruta en el proceso? ¿El guión, la filmación, la edición...?
Todas las fases con sus dosis de padecimiento añadidas, claro.  En los últimos años recuperé el disfrute de la instancia de rodaje, que mi neurosis galopante me había hecho extraviar durante un par de films.

 

¿Cómo toma su familia el hecho de dedicarse al porno?
Con simpatía en el peor de los casos, con empatía en el mejor.

 

¿Hay una industria sólida del porno en Argentina? ¿La hay en otros países latinoamericanos?
No la hay, en otros países hay tradiciones más sólidas en términos genéricos (Brasil) y hoy en Colombia, por caso, sucede mucho más que en nuestro país.

 

¿El tamaño importa en el porno?
Depende del tipo de porno; a mí me importa de modo contingente, no excluyente.

 

En su experiencia, y en términos muy generales, ¿qué le cuesta más a un actor porno? ¿y a una actriz?
La palabra desnuda; muchas veces los actores (y actrices) se cobijan en la acción sexual para evitar el despojamiento del verbo excitado, la emergencia de la escena crucial. 

 

¿Se puede vivir del porno? 
Depende de quién lo intente y en qué contexto.  Sin holguras, ajustadamente, en mi caso lo logro.

 

¿Qué película porno le cambió la vida, antes de comenzar a dirigir?
No sé si eso sucedió, pero algunas dejaron trazas indelebles, como (estoy apelando a la memoria con los títulos) “Desviaciones sexuales de una condesa” u otra que no recuerdo si se llamaba “Brasil” o era brasilera y se llamaba… “SIDA”.  Menuda duda.

 

¿Por qué cree que el sexo siempre es escándalo, en el sentido de que aun hoy -y hoy más que nunca- pese a los diagnósticos de "deshumanización", "incomunicación", etc., el sexo es transversalmente importantísimo en las clases sociales, de la villa a los jovencitos de Nordelta?
No creo que el sexo siempre sea escándalo y en última instancia por suerte no sólo escándalo.  Luego, somos sexo.  Aullaba Spinetta: “Ah, ¿qué razón de ser me habrá puesto piel en la inmensidad?”, ¿hay condición más erótica que la de esa ciega marca constitutiva?

 

¿Hay algo nuevo en el mundo del porno?
Mucho, allende mis preferencias; en la industria, en sus márgenes, en el amateur, en el postporno y más allá. 

 

¿Cómo definís tus films?
No lo hago, pero… ¿huellas dactilares que a la vez dispositivos de placer?  La verdad, no sé.

 

¿Se está generando algo nuevo en el porno nacional?
Sí, en los nuevos intentos de los experientes y en las apariciones de los primerizos.  Luego, qué tanto habrá que saludar tales intentos y advenimientos es otra cuestión.

 

En la tapa de tu última película aparece la rúbrica "industria nacional", ¿hay orgullo en eso o nada que ver?
No, es como un obbligato de las editoras argentinas para captar consumidores locales y extranjeros.  Por mi parte, si algo no registro en el inventario de los sentimientos que llevo dentro, eso es “orgullo nacional”.