Entrevista a César Jones: "Hoy el porno sale de abajo de las baldosas""

  • El director de cine XXX considera que con la llegada de Internet, el género condicionado no ha parado de crecer.

Por Lucas Bo.

revista a César Jones para la contratapa del diario Tiempo Argentino (por Sergio Di Nucci).

 

)"Hagamos una porno", proponía César Jones a sus compañeros de dirección de cine, a poco de egresar de la Facultad de Bellas Artes, en la Universidad de La Plata. Y se embarcaron en su primera producción llamada Las fantasías de… Sr. VIVACE, en el 2000, sin fines comerciales, pero seguros de la idea que buscaban transmitir. "Queríamos que tuviera un amor por el relato de lo que se está narrando en función erótica, no para intelectualizar el género sino para repotenciar lo erótico", recuerda Jones.
En ese momento, el hombre que reinaba sin competencia en el porno era Víctor Maytland, pero Jones sentía que el género tenía que tener un contenido distinto al que le daba el creador de Las tortugas mutantes pinjas. "Esas películas generaban curiosidad y risa cómplice entre los espectadores, pero trazaron una huella que homologaba al porno argentino con uno de calidad dudosa y volcado a la parodia de subsuelo", asegura Jones.
Teatro genital es una película de Jones que fue noticia este año cuando se mencionó que uno de sus actores, Scaramouche, más conocido como "el abuelo Quique", protagonizaba un spot de ANSÉS. Tras la polémica, generada por la denuncia del periodista Lucas Carrasco, el gobierno nacional levantó el anuncio publicitario.
¿Cómo te cayó esta decisión?
Lo peor fue que el Estado se hizo eco de una denuncia llena de falsedades y muy artera, propia de un paraperiodista como Carrasco, al que no se puede tomar en serio. No sólo denunció que este actor participó de un film porno, como si esto fuera un crimen, sino que además lo condimentó con una serie de mentiras execrables. Relacionó la actuación de este hombre, que es una persona honesta y trabajadora, con el abuso de menores y la trata de personas. Nos erigimos en campeones de la diversidad y eso tiene ciertos límites. Si el diverso es un hombre de la tercera edad y que transitó la arena pornográfica, entonces no somos tan diversos. La verdad es que uno no es ingenuo, pero hubiera esperado otra reacción por parte del Estado. Tal vez estoy esperando demasiado, una reacción más coherente entre lo que se dice y lo que se hace.
La elección de actores amateurs en sus películas
"En parte es un gusto y en parte una necesidad", afirma Jones. "Me nutro de las nuevas presencias. Por otro lado, los ubico en un feedback virtuoso con actores y actrices que ya tienen experiencia en el rubro y los van llevando de la mano", agrega.
¿En qué aspectos hacés foco con actores inexpertos en género?
Hay que sofrenar la lógica ansiedad de un debutante. En general, he presenciado debuts bastante exitosos. El secreto está en el proceso de contención y relación íntima, en el mejor sentido, entre el director y ese nuevo actor y los experimentados. La cantidad de reuniones previas y de comunicación permanente genera seguridades contra esa ansiedad. Trato de ser una presencia cálida y contenedora que irradie confianza, cosa que no podría hacer si no confiara en mí, para empezar.
¿Qué es un buen actor porno para vos?
Es aquel que puede llevar a cabo los requerimientos pornograficos de la propuesta de que se trate, no sólo con eficacia sino con entrega erótica. Pero que a la vez, si se trata de una película argumental, pueda encarnar su personaje y tenga subjetividad que drenar para llevar a cabo esa encarnación. Estoy hablando de películas donde el personaje no es el estereotipo del plomero como coartada para el sexo, sino de personajes con espesor, vivos. El desafío radica entonces en poder aunar la interpretación, tal como se la conoce en el mundo de la representación por fuera del porno, con los requerimientos específicos que hacen a los códigos del género porno, directamente relacionados con la pericia y entrega relativas al acto sexual.
El uso del preservativo en las películas porno
En California hay un proyecto de ley que busca obligar a los estudios de cine a garantizar la seguridad de los actores frente a las enfermedades de transmisión sexual mediante el uso de condones u otras barreras de protección durante el rodaje. "La gente no quiere ver una película en la que los actores lleven condones", aseguró Larry Flynt, el magnate del sector y director de Larry Flynt Publications, cuya producción se basa en material pornográfico.
¿Estás de acuerdo con la afirmación de Flynt?
Me parece que están demasiado obsesionados con que la presencia del preservativo puede bajar la libidio del espectador y el interés de la película. En realidad, la potencia de una obra pornográfica radica en la efectividad de su dramaturgia y no en la presencia o ausencia de un condón. Los veo muy aferrados a eso y me da la sensación de que si algún día, por una ley o un acuerdo de la industria, se decidieran o tuvieran que filmar con preservativos notarían que no ocurriría ninguna catástrofe. Creo que están demasiado recelosos y temerosos, como si el no uso del preservativo, por otra parte, te asegurara el éxito per se.
La influencia de Internet en el porno
Jones considera que la llegada de Internet representa para el género "una instancia de cambio muy grande, ya que la Red se ha emplazado como el lugar jerarquizado en donde traficar bienes culturales y particularmente pornográficos".
¿Cómo afectó a tu trabajo?
En mi caso, hizo que, desde el punto de vista creativo, empezara a verme influido por el cine porno que surgía al calor de la Red, imbricada esta influencia con el intento de cine reconcible y cambiante que venía haciendo previo a este fenómeno. Por otro lado, en cuanto a margen de ganancias, contrario a lo que se cree (que Internet supuso un golpe mortal para el género), el porno no ha parado de crecer. Lo que cambió es la plataforma, las formas de crear y comercializar y el mestizajeresultante de nuevos y distintos tipos de pensar el triple x. Ha sido un cambio a gran escala, pero hoy el porno sale de abajo de las baldosas.