Iluminación de emergencia: ecos y susurros.

 

Respecto de ciertas aseveraciones que se dejaron escuchar en esta charla-debate, quiero decir que el porno, cuando menos desde su origen legal/industrial, sí se ha pensado a sí mismo (remitirse a las publicaciones especializadas surgidas –y luego menguantes- a comienzos de los ’70 y al espesor de las reflexiones de, por caso, Gerard Damiano, Michel Ricaud, Henri Paris, Greg Dark o Jean-Daniel Cadinot, entre varios que tampoco son tantos, todo hay que decirlo).  Lo que el porno no ha hecho, definitivamente, es sobreanalizarse ni perder su conciencia de dispositivo audiovisual destinado al placer sexual –con variopintas y disímiles resonancias, va de suyo.
Por otro lado, el género, desde que se tiene memoria (pensemos que prácticamente nació junto al cinematógrafo) ha abrevado profusamente en el humor (con suerte dispar).   Sin ir más lejos, el film emblema de la historia del triple x, aquél que le otorga su partida de nacimiento simbólica es, de hecho, una flagrante comedia: me refiero a Garganta Profunda, claro, dirigida por Gerard Damiano en 1972
En fin, que me pareció pertinente acometer, por lo menos, con este par de aclaraciones. 
Si no, todo pasa…