Tergiversado una vez más y van...

 

1: No es cierto que no trabaje con taxi boys ni escorts, lo que dije fue que en general no lo hago –en general, repito- porque es muy difícil que puedan portar consigo y a la vez el mecanismo de despersonalización inherente a su labor como trabajadores sexuales y el compromiso deseante que busco en cada criatura a la hora de conformar mis elencos. Sin embargo,  a veces sucede, y en tales casos bienvenido quien sea al proyecto de que se trate, sin importar su faena paralela y siempre y cuando logre ajustarse a los requerimientos generales y particulares que demando en cada uno de mis intentos fílmicos.

2: Mi búsqueda mayormente orientada hacia no-actores –más allá del poco margen de acción en tal sentido- se dio por convicción estética, por darle cauce a mi querer, en definitiva, y desde mi inicio como director en el género (allá por el año 2000), pero nunca como una supuesta respuesta al “furor del porno casero”, tal como se asegura en el informe.

3: Le expliqué claramente a la reportera que mi frecuencia de un film al año es una suerte de lujo que pude empezar a darme desde hace varios films a esta parte, más precisamente desde el momento en que logré sustentarme plenamente a través de mi oficio y como posibilidad de prodigarle mayor esmero a cada una de las etapas de la producción. 
El actual punto de inflexión de la industria a nivel local, la incidencia relativa de la piratería, los cruces entre el amateur y el triple x industrial y otros bemoles asociados son harina de otro costal, costal que analicé largamente durante la entrevista, aunque deduzco que nada de lo que dije al respecto resultó demasiado relevante -o adecuado quizás (...)- pues brilla por su ausencia a lo largo del artículo.

4: Que me parezca que Mayltand tiene olfato para detectar el tema cinematográfico o social en el candelero de turno para luego acometer el consecuente (s)exploitation no quiere decir que vea en esa secuencia mérito alguno, más bien se trata de una parábola que (me) desola por todos los flancos.

5: Cierto, creo que empieza a resurgir un interés por los relatos esmerados –con o sin guión, ése es otro tema- luego de que veinte años de gonzo llevaran la dramaturgia del porno a su más raquítica expresión.  Pero los gestos de recuperación provienen, también, de la renovación de ese mismo gonzo. 
La industria mantiene intacta su capacidad regenerativa.

6: La futura reedición de mis films es una idea en progreso, no un hecho.

 

7: De ninguna manera dije que nuestra función como directores es la de adaptarnos a las demandas del público.  Cualquiera que haya oteado mis modestísimas pelis sabrá sobradamente que la única demanda que atiendo es la propia, aun a contrapelo de los dictums de la industria y único modo de poder ofrecer algo genuino a quien recepta. 

¡Ma-mi-ta!, ¡qué manera de desvirtuar la palabra del prójimo!

 

César Jones, 25/VI/2012.

 

PD: Ah, sí, y ese empecinamiento en empobrecer mi lenguaje, seguramente con la excusa de volverlo más "accesible". Señores, si no les gusta cómo hablo deséchenme, pero no adulteren mi voz.

 

PD2: Casi lo olvido también: la data numérica del dichoso informe (películas por año, cachets y demases): inexacta, pues.