Porno argentino, un género que crece.

Entrevista a César Jones & Victoria Luna para el Suplemento Joven de TEA ( por Ezequiel Alexander).

 

La industria del cine para adultos está en desarrollo en Argentina. El director César Jones y la actriz Victoria Luna nos cuentan sus experiencias a la hora de filmar cine triple x.

El cine porno argentino transita una etapa naciente, según sus protagonistas. Con bajos presupuestos y frecuencia moderada de estrenos, algunos directores y actores sueñan con llegar a gozar, algún día, de los estándares de calidad que ostentan industrias como la norteamericana o las de algunos países de Europa central.
Si bien la puerta de entrada al hardcore criollo parece estar al alcance de muchos, no son tantas las personas que aman trabajar en el género y contribuyan a la causa con un salto de calidad. Directores comprometidos con el avance y difusión del condicionado como César Jones y Tony Panero están logrando paulatinamente que se tome en serio la profesión, alejándola del karma de ser una vaga chance para hacerse con dinero fácil  a bajo costo.
La protoindustria del porno local, en parte, ha sido esquilmada desde dentro por gente que ha visto en el género la posibilidad de obtención de plata “dulce” y mal habida, ofreciendo material de baja gama, ausente de cualquier compromiso y desamorado al extremo, lo cual ha redundado en  producciones de pésima calidad, que, una tras otra, han ido minando la salud de una empresa naciente y que, justamente por ser de tal naturaleza, reclamaba más que nunca ser proteinizada, fortalecida. No hemos cuidado del porno argentino y así estamos, en fase morosamente larvaria, y no hace falta decir que es una pena, ya que este presente podría habernos encontrado mucho más vigorosos cuando en realidad nuestra condición, en líneas generales, es más bien famélica.  De todos modos, el 2011 fue un año de hechos puntuales muy alentadores, y el que está por venir, estimo, será testigo de un reverdecer de las posibilidades del género por estos lares”, explica César Jones, director y creador de la productora LPsexxx realizaciones. Jones lleva catorce films realizados y ganó el premio al mejor director argentino en el Festival Internacional de Cine Erótico de Buenos Aires (FICEBA) por su película “Pornumental Jone’s”.
César también detalla cuáles son los “requisitos” que pretende de los actores y actrices que integran los elencos de sus películas. “Todo depende del rol que tengan que jugar en el film de que se trate, son características particulares, singularizadas. Lo que sí busco como constante tanto en hombres como mujeres, travestis, es que porten un afán por participar del proyecto que vaya más allá de la remuneración económica, que por supuesto existe y es legítima, justa y necesaria. Pero es clave el que no se agote allí el deseo del eventual aspirante, sino que exista en él, en ella, la pretensión de atravesar una experiencia enriquecedora en múltiples sentidos, que haga huella en su vida, tal como me sucede a mí cuando acometo con cada una de mis películas”, refiere el director.
Aunque existen actores del medio a los que parece no importarles demasiado el nivel de sus performances en rodaje, también hay, por caso, hombres que sí se preocupan por su rendimiento viril a la hora de saltar a escena y  pantalla; y aquí es donde entra a jugar el gran mito del Viagra en el mundillo del porno. En tal sentido, César opina que es una “realidad a medias”, ya que hay productoras y realizadores que utilizan esta droga “sistemáticamente” y otras que no. “En mi caso prefiero no caer en la tentación, porque el Viagra es un medicamento recetado, aunque bien sabemos que se lo puede conseguir alegremente en muchas farmacias e incluso a través de deliverys virtuales sin que medie prescripción médica alguna. De todos modos no incurriría en ese acto de irresponsabilidad para con mis actores porque estaría jugando con su salud y ellos están bajo mi tutela, por así decirlo”, concluye el realizador sobre el consumo de la famosa gragea.

Pero más allá de que los hombres puedan sentir que hacen la diferencia con el uso del Viagra a la hora del sexo, parecen ser las chicas quienes en realidad llevan la “voz autorizada” para opinar sobre el tema. Victoria Luna, actriz porno oriunda de la ciudad de La Plata (donde también reside César Jones), ilustra: “Me ha pasado con algunos compañeros de elenco que confesaron haber tomado Viagra y luego no podían eyacular, no nos favorecía en nada porque cuando terminábamos de tener sexo en todas las posiciones que el director nos había indicado, teníamos que seguir hasta que el actor en cuestión finalmente acabara”. Además agregó que quizás una de las razones de la ingesta de Viagra sea el intento de buscar un contrapeso fisiológico al gélido ambiente emocional que a veces reina en ciertos sets de filmación.  No obstante, y aunque haya compartido escenas con hombres que hicieron uso de la popular pastillita azul, Victoria opina que la “motivación” del actor tiene que ser natural antes que química.
Dichas “motivaciones naturales” también tienen que ver con las fantasías que una persona atesore al momento de pasar al acto en lo que a sexualidad concierne. Muchos sueñan con estar con dos o más personas a la vez, hacerlo en algún lugar “loco” o bien con alguien inesperado. Para Victoria todas estas fantasías están cumplidas, por lo que ya no las considera como tales. “Yo he estado con travestis, con chicas, con dos hombres, haciendo tríos y hasta con cinco al mismo tiempo y entonces ésas ya no son fantasías para mi”, dispara la actriz y además pregunta: “¿Es loco tener sexo en el subte?, yo iba con vestido y un sobretodo, fue posible, y esa vez no estaba filmando ninguna película”. Y si de liarse con alguien inimaginable se trata, Luna también ha cruzado esa frontera: “Lo hice con un cura, bueno, no se había recibido, era seminarista y estaba preparándose, pero luego dejó y se dedicó al porno”.
En relación con las ansias y ensueños de los actores y actrices que conforman el elenco de un film, Jones aclara que su estrategia suele ir en concordancia con la “línea del deseo y el goce de los participantes, lo cual implica el intento de ubicarlos en territorios sexuales lo más empáticos posibles con su propio imaginario en el sentido amplio del término, adentrarlos en paisajes y horizontes eróticos que guarden alto grado de correlación con el universo sexual que los eventuales protagonistas traen de su vida e historia personal. La idea es que se sientan a gusto y puedan participar de una aventura estimulante de doble vía: sexual y de representación, es decir, porno”, explica César sobre algunas de sus expectativas a la hora de filmar una película.
Varios son los directores, muchos los actores y unos cuantos más quienes integran el personal técnico detrás de cada film pornográfico. El triple x en la Argentina todavía no es una profesión con la que la mayoría de esta gente pueda sustentarse, pero el tiempo y el esfuerzo de varios de ellos está dándole forma a una industria que, más allá de tropiezos y dificultades pasadas, promete futuros de éxito y grandeza que podrían apersonarse, tal vez, mucho antes de lo que varios podrían llegar a imaginar.