Texto completo de César Jones para un artículo del Diario Perfil sobre la industria porno en la Argentina, a cargo de Cynthia De Simone.

 

El estado actual de la industria porno en la Argentina es incierto, definitivamente. Pero atención, por ello mismo está lejos de ser palmario, más bien todo lo contrario, es una oportunidad estimulante, propicia, para reposicionar la oferta del sector en base a los nuevos requerimientos y teatro de operaciones que supone el peso incontrastable de la Internet 2.0 como sitio al cual ha mudado -de forma abrumadoramente mayoritaria- el juego de oferta y demanda, no sólo para la industria pornográfica, sino para gran cantidad de los quehaceres humanos dentro y fuera del ámbito del cine, claro está.
Sinceramente no estoy en condiciones de contestar respecto de cómo me ha afectado a mí el golpe -lejos del K.O.- que la piratería o el auge de las descargas gratuitas asestó al porno -aunque no fue el único nicho que acusó el uppercut, todo hay que decirlo-; sí puedo conjeturar que en un primer momento estos factores -sumados de manera concomitante a la retirada paulatina y forzosa de los formatos físicos, empezando por el DVD- hizo nacer una ola de creciente preocupación en mí que no tengo la menor idea cómo habrá afectado a mis procesos creativos, aunque intuyo un impacto menor, casi despreciable para decirlo en términos matemáticos. Y esto no sólo y no tanto por intentar preservar proactivamente mi faena realizativa, sino porque esa preocupación inicial en forma de nube amenazante prontamente tornó para mí y para algunos de mis más activos colegas -Tony Panero, David Bellini, Alejandro de Marco- en chance inigualable de un viraje en el modo de acercar nuestros productos a los potenciales receptores, transformándonos a la vez en buques insignia de nuestra propia corriente de cambio.

En cuanto a una época dorada de demanda de films -aunque es una forma demasiado generosa de llamarle- podría decirse se dio entre 2004 y 2007, aproximadamente, a caballo de la estabilidad económica y las ventajas cambiarias en relación a los mercados internacionales, luego de superada la aguda crisis de fines de 2001, con su crack financiero e institucional a cuestas.
Las nuevas condiciones, bajo cielos más templados y con el formato DVD todavía en alza, hicieron que creciera considerablemente el número de producciones locales, la demanda interna y externa, e incluso propició el arribo constante de unidades de producción/dirección de compañías extranjeras grandes, medias y pequeñas, atraídass básicamente por la relación peso argentino / dolar - euro.
SIn embargo, y condensando, la ausencia de intenciones de riesgo por parte de los sellos patrios, sumada al desembarco de una cantidad importante de paracaidistas de toda laya disfrazados de realizadores porno puestos a vender infinidad de baratijas triple x, llevó finalmente a malograr una buena posibilidad de dar un paso adelante en lo que por aquellos años era una suerte de protoindustria y cuya condición bajo estos términos prácticamente no ha variado un ápice, o más bien lo ha hecho para decrecer, al calor mortífero de ciertos factores que enumeraba más arriba: eclosión de la Red, esplendor de la piratería, otoño -ya casi invierno- del mencionado formato DVD, resurgimiento del porno amateur made in casa... un compuesto demasiado complejo que bien podría haber encontrado mejor parado al género en estas latitudes. Una pena, pero también un desafío: ahora hay que repensar las estrategias bajo esta nueva geografía.

Por otro lado, creo que leer este momento de manera pesimista no habla más que del pesimismo del que así lee. Crisis es oportunidad, quiebre, cambio, bien lo sabemos. Junto a los colegas que mencioné hace un momento estamos construyendo un megasitio que, mediante las alternativas que vos citás -suscripciones online, pago por tarjeta de crédito (sobre todo, porque permite acceso y conexión con usuarios del mundo entero), mensajes de texto y otros- pretende dar una respuesta sólida a las transformaciones ya varias veces aludidas en este texto. Además, es un buen momento para aclarar que, desde mi punto de vista, la re-irrupción del porno amateur -recordemos que hubo una primera oleada en los tempranos '80, todavía sin Web de por medio, obviamente- y la suma del resto de los factores ya enumerados que conforman el nuevo escenario para el triple x no implican agonía sino reagrupamientos, desplazamientos de nichos de oferta y demanda y en no pocos casos retroalimentación comercial y creativa entre las distintas vertientes de este magma.

Respecto de pérdidas y ganancias, estoy lejos de poder entregarte números siquiera estimativos, que en todo caso deben estar más certeros en las cabezas de las pequeñas y grandes productoras -incluyendo las pocas locales- y que ocupan su lugar en tanto tales en el espectro del mercado condicionado. LPsexxx es un grupo realizador que autogestiona sus propios films, por eso a lo largo de esta nota hablé visualizando el panorama desde esa óptica, y concluyo que para referir cifras globales en términos macro habría que consultar a los dueños y/o gerentes de compañías tanto argentinas como extranjeras (desde Vivid hasta Buttman Argentina pasando por toda la gama de en medio).
En cuanto a actores y equipo técnico, hay que tener en cuenta que el porno en nuestro país nunca llegó a ser una fuente estable de sustento para ninguno de ambos grupos -por ahora sólo para directores tercos y sin aspiraciones a lo suntuario, tal el caso de este servidor- por lo cual la consecuencia más visible y evidente fue la reducción de filas de ambos conjuntos -sin que ello obstara a una constante aparición de nuevos rostros, allende veranos e inviernos del hardcore por estas Pampas- y una baja en la frecuencia de oportunidades de cristalizar sus aspiraciones de trabajo en relación directa con la merma cuantitativa de producciones llevadas a cabo en los últimos años.

Finalmente, creo que es el tiempo pleno de una nueva manera, no sólo de hacer llegar el cine porno a los receptores a través del sobredispositivo de la INTERNET, sino de un primer encuentro para algunos, reencuentro para otros, entre las modalidades más deseantes y genuinas del género y una sed erótica que la chatura de la industria oficial -salvo honrosas excepciones- no supo ni quiso atender en los últimos, digamos, veinte años. De modo que si no todo, mucho está por hacerse, y en eso estamos -intensos, falibles, tenaces- unos cuantos por estas tierras.

Cynthia De Simone: Queremos saber en promedio cuánto cobran las actrices mujeres y los actores.

En este momento -y siempre- es difícil establecer cifras promedio -me pregunto si, por caso, en la industria argentina de cine "convencional" o de la TV se preguntan y contestan tan abiertamente estas cuestiones, y cuánto habrá de desdén subyacente y homologación forzoda entre porno y prostitución en estos interrogantes... pero en fin, será para otra ocasión. Lanzo mis discutibles cifras: algunas productoras remuneran a sus elencos por escenas y otras por jornadas de rodaje. Por escena y siempre hablando en términos de promedio, un hombre percibe entre $300 y $1000 pesos -depende del presupuesto con que se cuente y otros factores, como la importancia del rol a jugar por parte del actor-, mientras que una travesti o una mujer perciben entre $500 y $2000 por similar participación. De todos modos es demasiado aproximativo, y sospecho debe haber emprendimientos con cachets más bajos y otros mucho más altos. El momento actual de transición vuelve más difuso el panorama. Espero te haya sido útil la data, besos!!!


César Jones, 19 de mayo de 2011.