César Jones: el rostro del porno artístico (por David Bellini)

Durante décadas el porno nacional no tuvo rostro. Desde El Satario en 1915, con locaciones en Quilmes, pasando por las famosas “suecas” de los 60 (que en realidad no eran suecas sino argentinas, con actrices teñidas de rubio), los productores nativos y extranjeros (como Pathé y Gaumont) ni siquiera apelan a testaferros, dejando sólo huellas de un misterioso anonimato creativo. Hasta que apareció Víctor Maytland, director y guionista que se atrevió a mostrarse en los medios de comunicación, porque sentía orgullo –y con razón- de aquéllas ya legendarias Las tortugas Pinjas y Los Pinjapiedras. Valentía y orgullo que contagió a productoras y distribuidoras nacionales (después de que constataron las virtudes comerciales de difundir su sello). Desde entonces, el porno tuvo rostro. Aunque la mayoría, efímero. Y Víctor Maytland comenzó a quejarse de que no podía sostener más el porno sobre sus hombros, por eso –según recientes declaraciones- lo veía peligrar. Tal vez ya intuía que otro rostro importante estaba surgiendo, y quizás no se atrevió a confirmarlo por los antecedentes efímeros o porque estaba acostumbrado a ser el único estable. Sin embargo, al cabo de catorce películas ya podemos anunciar con fundamento que hay otro rostro del porno nacional: el del platense César Jones. No sólo por su constancia y creciente popularidad, sino por la calidad y originalidad de su obra triple X. Su última y reciente película Zorra es la síntesis de su evolución experimental. Porque es joven (apenas cuarenta años) e intelectualmente inquieto no podemos decir que su estilo está definido. Probablemente siga sorprendiéndonos, como lo hizo con Zorra, que logra que el público no sólo emerja de la experiencia comentando: “vi una porno”, sino que -casi sin darse cuenta aún- se quede en los pasillos discutiendo sobre su significado como si concluyera de ver un film europeo de género dramático. Lo más extraordinario del talento de César Jones es que, imprimiéndole una doble faz a sus producciones, logró sacar al porno del ámbito privado con un contenido fuerte y explícitamente sexual y con un mensaje profundo que expresa poéticamente.


David Bellini, 8 de mayo de 2011.