Entrevista a César Jones realizada por Federico Predieri Bonhome para la cátedra de Taller de Radio, Universidad de Buenos Aires, como parte de un futuro documental centrado en la significación de la vagina y el lugar simbólico que ocupa en el imaginario social respecto del cuerpo femenino.

 

Al momento de preparar y hacer una película, ¿qué intentás mostrar o reflejar en las mismas?

La respuesta varía en función de cada film, pero de todos modos no concibo estos intentos míos como muestrarios –de lo que fuere- o dispositivos especulares fragmentarios.  Las temáticas, su encauce estético –que es parte inextricable de aquéllas-, y demás factores que intervienen en la concepción de una película devienen de nuestro punto de mira, siempre y necesariamente sesgado, del mundo.  Afortunadamente, dicho punto varía de posición, contradice angulaciones previas y su corrimiento constante es signo de nuestro paso vital por estos lares.  El porno, en tanto topografía incierta, se me presenta como campo fértil para tentar hipótesis, sugerencias, explicaciones parciales e interrogaciones varias sobre el ser humano y su problemática, sus goces y misterios en tanto entidad erótica.


Siendo director de cine porno. ¿cómo presentás a la mujer?, ¿qué imagen querés representar de ella?

No he intentado concientemente una presentación de la mujer en tanto conato de definición de género o cosa por el estilo.  No es que no crea posible encontrarse  en un significante tal una serie de elementos que puedan acercarnos a su preciosa condición.   Sin embargo, planteárselo de este modo a la hora de urdir un proyecto fílmico sería, a mi entender, de una torpeza flagrante.  En todo caso, si late una imagen última y primera, si hay una ontología 'si y sólo si' femenina, ésta debe emerger a través de la singularidad de cada personaje que habite el relato, con sus características contingentes e insoslayables.
Quizá lo más interesante que sucede en mis películas –allende todas sus carencias- es que las mujeres parecen mujeres, no actrices porno.  Y si las cosas marchan mejor aun, parecen también actrices.


¿A qué parte del cuerpo de la mujer le das más relevancia?

Depende de lo que me sugiera la sensualidad irradiada por cada dama en cuestión.  No hay invariantes, aunque claro, transitamos un género cuya marca es el sexo explícito y en ese sentido hay zonas ciertas que claramente juegan sus papeles protagónicos –genitales, pechos, glúteos-, pero sólo parcialmente fragmentados, intermitentemente cosificados –otro tanto ocurre con los hombres y las travestis, no es un proceso excluyente del lente para con las actrices mujeres-, remitiendo siempre a una organicidad, una totalidad abierta e incierta que no es otra cosa que la humanidad del personaje de que se trate, cuyo erotismo es inmanente a aquélla y matriz irrenunciable para que nuestro relato, finalmente, torne fecundo.

              
¿Cuánta importancia le das a la vagina en tus películas? ¿Pedís algo en particular en esta parte del cuerpo (sea en materia de higiene u otra cosa)? ¿Qué momentos elegís para mostrarla? ¿Hay algo que quieras dar a entender cuando la enfocás?

No toda la que debería sospecho, pues cuántas cosas podríamos enumerar en el inventario del mundo más importantes que una –la- vagina: depositaria y creadora de vida, nudo de lo que somos y seremos, big-bang de los meandros del inconsciente por el resto de nuestros días, cobijo de ígneos deseos y proveedora de máximos placeres –quisiéramos tantas veces volver al útero materno que nos quedamos de pie, horas, frente al mar o penetramos la vagina de una mujer, contentándonos –y mucho, generalmente- con esta recreación parcial… con el abrigo amoroso y extático de aquella que "sabe el devenir"...
Creo que la jerarquía simbólica de la vagina tiene el status suficiente para no requerir proceso proactivo alguno a la hora de situarla en pantalla –al menos en lo que hace, de momento,  a mi modesto producido audiovisual-; proveyéndonos ese caudal per se, prefiero concentrarme en la vagina, pene o en cualquier parte del cuerpo de una actriz o un actor, en tanto el decurso dramático esté construido de manera tal que esas parcelaciones sean lo suficientemente lábiles como para remitirnos –reitero- a la totalidad abierta de la persona a la que responden –y que son, también- esas territorializaciones corpóreas.

        
¿Te has encontrado con prejuicios o ideas extrañas, tabúes de otras personas con respecto a la vagina?

No, si no tomamos como tales el rechazo furibundo o moderado de ciertos hombres homosexuales o de algunas travestis a dicho centro de poder y sabiduría femenina. Por otro lado, cuando se convoca a casting para una producción o escena gay o travesti dentro de una producción, la posibilidad –que nunca se ha dado en mi experiencia- de que los prejuicios o tabúes a los que referís salgan a la luz se me antoja remotísima.   

              
¿En qué creés pudiste transmitir con tus películas?

No acabo de comprender la pregunta.  ¿Qué creo pude transmitir hasta aquí con mis películas? En fin, aun filtradas por mis torpezas, ciertas ideas puntuales enlazadas a cada film en particular, y, en un intento de pensarlo más generalizadamente, quizá, con suerte, la noción de que el porno es, puede ser –si nos empeñamos en la faena- un territorio todavía vastamente inexplorado, generoso, y una gran oportunidad de indagar sensualmente en las infinitas, complejas, cambiantes visiones sobre nuestra palpitante sexualidad.
Parafraseando a Don Porfirio (Invasión, Hugo Santiago, 1969): el hardcore es más que su estereotipo dominante.  Y la vagina más que sus visitantes, también.

 

César Jones, director LPsexxx realizaciones.

31 de mayo de 2010.

La Plata, Buenos Aires, Argentina.