Entrevista inédita de Pablo S. Pons a César Jones.

 

Contame brevemente de tus orígenes: familia, trabajos, comienzos.

Nací y resido en La Plata, tengo treinta y nueve años.  Soy hijo único y actualmente mi familia nuclear, por así decir, la componen mi padre y un tío, hermano de mi madre, ya fallecida.  Hice jardín, primaria y secundaria en un institución católica, tuve mi período de licencias y Rodez miniatura entre el fin de la adolescencia y primera juventud, pasé también inercialmente por la carrera de ciencias jurídicas, que abandoné más o menos pronto, y finalmente estudié comunicación audiovisual en la Facultad de Bellas Artes mientras me sustentaba con labores varias, incluyendo un paso de cuatro años por la administración pública.  Concluí de cursar en 2000 y presenté mi tesis en 2003, con mis primeros films porno ya realizados.

 

 

 ¿Qué representa para vos el porno en tu carrera? ¿Un fin o un medio hacia otros horizontes?

El porno es un territorio vastísimo y las más de las veces desaprovechado, también por mí –aunque a mi pesar y batallando contra ello- para vehiculizar todo tipo de interrogantes, deseos, obsesiones, temores, hipótesis y todo aquello que conforma potencialmente la iconografía de nuestro paisaje en tanto entidades eróticas.  

 

 

¿Por qué elegiste el porno?


Sólo puedo conjeturar débilmente al respecto, puesto que no se trató de una elección per se sino de una cuestión procesual en la cual se implicaron miríadas de factores, algunos que puedo entrever, otros inescrutables hoy para éste que escribe.   Sin embargo, dentro del entusiasmo que el cine en general provocaba en mí desde mi más tierna edad, el porno, a partir del descubrimiento púber y luego de forma más consciente pero sin abandonar el deseo y la pulsión lúdica originaria, el porno decía, desde un principio acaparó mi atención, favorecida tal vez porque mis primeros escarceos en tanto espectador datan de principios de los ’80, época en que el triple X todavía gozaba de los coletazos creativos de la década anterior y también sumaba su propia mirada al abordaje de los principales tópicos del género.  E incluyo en esta gama a los primeros films gonzo, que aportaron su mirada renovadora en aquellos años, más allá de que luego transmutarían en plaga exterminadora de ideas y autorreplicación exasperante, hasta el día de hoy – y junto al hastío oficial no-gonzo-, con las consecuencias por todos conocidas: éxito comercial, sopor, exhaustez integral de una gran parte de la oferta de la industria a nivel mundial…  Quedaría por relacionar estos factores con el advenimiento de la INTERNET, la “democratización” porno y la piratería: básicamente un poderoso uppercut parcialmente autopropinado.

 

 

¿Qué buscás que tengan tus películas? ¿Originalidad? ¿O sólo le das al cliente lo que pide: parejas teniendo sexo y listo?

 

No busco originalidad, sino autenticidad; diría más, esto último no se busca, se desprende grácil, liviano, cuando se intenta el despliegue sensual para que el cuerpo que somos se líe inextricablemente con el estar del mundo.  Intentar plasmar, proyectar la propia mirada en cada film, en la faena que fuera, es el nodo crucial que hace la diferencia, más allá de talentos y calidades, entre aquella materia creativa resultante del amor –en el sentido de máximo esmero prodigado hacia algo o alguien-, y la que es consecuencia del desdén o la ruindad espiritual.
Mis modestas películas son producto de mis necesidades, de mi deseo y de mi querer; no intento agradar cínicamente a nadie cuando las llevo a cabo, y estoy seguro es ésta la única manera de poder ofrecer algo aunque sea mínimamente valioso y honesto al otro que recepta.

 

 

¿Cuán importante es un buen guión en este género?

 

Tanto como lo puede ser en cualquier otro género o registro cinematográfico.  A la vez, lo que caracteriza a un film porno estimulante, en todo sentido, no es la presencia o ausencia de guión, sino el apersonamiento incontrastable de la mirada de quien lo ha tallado.  El relato, entretanto, siempre está.

 

¿Cuánto de sexo explícito tiene que haber en una película para que sea buena?

No creo que sea mensurable.  Existen grandes films del género con más o menos quantum de sexo explícito, la clave está en la dramaturgia en cualquier caso, y no en disquisiciones especulativas de lo que entonces pasa a ser un mero producto de góndola, sin alma.

 

 

¿Qué pensás de tus colegas: Maytland, Tony Panero?

 

Víctor es –sin contar la realización de porno clandestino, mucho más añeja, claro está- el primer personaje que plantó bandera en terrenos hardcore en este país.  No es poco.  Sin embargo, la empatía de este servidor para con su obra es nula.  No me agrada lo que sembró en sus años de solitario jinete porno, ni lo que intentó después.  Es un corpus advenedizo y ramplón que ha desfilado por la comedia y las parodias al estilo hermanos Sofovich de los ‘70 (maltratando sucesivamente a Los Picapiedras, Los Simpson, Las Tortugas Ninja…), el (s)exploitation liso y llano (los secuestros express, la cumbia villera y cualquier elemento cinematográfico o extracinematográfico que estuviera en el candelero de turno), luego el intento por asimilarse al mainstream internacional y así ad infinitum.  No he visto sus trabajos más recientes.  Sin embargo, hay ciertas marcas de estilo que lo vuelven reconocible, y en esa dirección el intento de abordar cada película con la intención de narrar una historia, por lejano que pueda  estar yo de ella en cuanto a formas y temáticas, me resulta, cómo decirlo, querible.
Tony es mi amigo, está haciendo sus primeras armas dentro del género –aunque trae una experiencia variopinta dentro del cine independiente y comercial que no es para soslayar- y observo, con alegría, cómo evoluciona film a film, aun luchando contra presupuestos magros y condiciones en las que a muchos se les haría imposible dar a luz una película digna.  Su horizonte se llena de promesas como realizador triple x.  Por otro lado, actualmente está acometiendo una ardua, laboriosa tarea en su web(http://www.tonypanero.com) que constituye un intento lúcido y vigoroso de pensar –y llevar a cabo- estrategias para situarse comercialmente en el nuevo teatro que nos presenta el advenimiento de algunos factores clave dentro del mercado y que mencionaba en parte en una respuesta anterior: omnipresencia de la Red; acceso gratuito por parte de los usuarios no sólo a la descarga de incontables cantidades de material porno, sino a la creación del propio y acceso al del vecino; otoño-invierno del DVD como formato de venta, y, para sintetizar, pauperización general de la oferta y consecuente huida de receptores potenciales que ya no hallan en el porno oficial, convencional,  el goce lúdico que éste supo ofrecerles alguna vez.

 

 

Entrevistamos también a Maytland y nos dijo que “hoy es totalmente un suicidio hacer cine porno”, queriendo decir que se pierde plata.  ¿Qué opinás de esto? ¿Es rentable hacer porno hoy en día en la Argentina?

 

En la Argentina el porno nunca logró consolidarse como industria, quedó empantanado en una eterna fase larvaria, aun cuando tuvo oportunidades concretas de crecer y pequeñas primaveras desaprovechadas.  De todos modos, en mi caso jamás fue rentable; quiero decir, recién después de varios años de  transitar el género pude vivir de mis films y no más que eso.  Me queda claro que no es poco, teniendo en cuenta que hago lo que amo, y que si mi realidad financiera no es más luminosa no se debe sólo a los vaivenes preindustriales del hardcore criollo, sino a mi propia incapacidad para generar dinero a través de mi quehacer.  Debo seguir aplicándome en ello.

 

 

¿Cuánto perjudicó a la industria el tema de la piratería?  ¿Le buscaste una veta al tema? O sea, ¿una forma de evitar pérdidas?

 

En cuanto al tema de la piratería, y si bien creo ya he abordado parcialmente la cuestión en respuesta a preguntas anteriores, sí, estoy tentando estrategias, como todo el mundo, aunque soy bastante torpe y entonces opto por crear alianzas con colegas de confianza aportando mi mejor carta, que aunque humildísimas no dejan de ser mis películas, terreno en el que me muestro menos desatinado que en el del marketing, las finanzas y las tácticas de venta.   Igualmente creo atravesamos una crisis, y como tal un desafío que no debemos eludir si es que deseamos seguir produciendo y realizando porno bajo ciertas condiciones de dignidad indispensables.

 

 

¿Qué crítica le hacés a la industria del porno argentina?

 

Me incluyo en la crítica, ya que obviamente soy parte.  El tema es complejo y amerita extenderse más de lo que esta entrevista nos permite; no obstante, creo que la gran piedra en el camino ha sido y es la ausencia de imaginación, visión panorámica e intenciones de riesgo con que debe cargar cualquier emprendimiento que desee instalarse o tender hacia la consolidación industrial, aunque sea a pequeña escala.

 

 

¿Qué va a ser del futuro del porno en la Argentina según tu opinión?

 

Es incierto, y me preocupa porque ese futuro está íntimamente enlazado al mío.  Por lo pronto, como decía más arriba, junto a un grupo de colegas estamos llevando a cabo posibles variantes, ensayos de cambio, por ahora más bien sigilosa y silenciosamente, que nos permitan reposicionarnos de una manera beneficiosa frente a las nuevas condiciones sociales y de mercado.

 

 

¿Creés que algún día el porno va a dejar de ser un género tabú?

 

No creo que lo sea, quizá así lo experimenten los sectores más conservadores de cada sociedad que confronta/convive con el género.  En realidad lo excitante del porno es el abordaje –poco común, claro está, por eso al principio hablaba de su desaprovechamiento- del insondable rumor erótico que nos habita y que es inmanente a nuestra condición humana.

 

 

¿Qué opinión tenés de las chicas que ofrecen sexo virtual en la webcam?

 

Poco las he visto, aunque claro, sé de qué se trata.  Me aburre la propuesta, me aburre como cuando pasamos frente a una prostituta que se deshace en mohines y gestos provocativos que ambos sabemos de cartón pintado.  Igual les deseo la mejor de las suertes, a las webcamers y a las prostitutas.

 

César Jones, director LPsexxx realizaciones.

martes 28 de septiembre de 2010.

La Plata, Buenos Aires, Argentina.