Diario Página 12 | 6 de agosto
Reflexiones en torno al sitio Pornotube, que completan las realizadas telefónicamente como parte de una nota sobre el tema a cargo de Julián Gorodischer, Sección Espectáculos, Página 12   

Julián: cómo estás. Antes que nada debo advertirte que seré un tanto breve y no demasiado puntilloso, pues no he podido -por cuestiones de tiempo- más que echarle un vistazo rápido al site (sumémosle a esto que aún tengo conexión dial-up...). En fin, en cuanto al formato y la organización interna del sitio, no me topé con nada demasiado novedoso; quizá sí con cierto carácter difuso y menos "didáctico" que en las webs porno tradicionales, un recorrido que parece alentar más la deriva -que es también narrativa, claro está-, y por el cual más bien recalamos, antes que arribamos, a determinados ítems del menú.   Sea una "handjobgirl" generosa en curvas, un joven brasilero al parecer muy orgulloso de su considerable miembro, o una escena de "pissing" en donde cierto cuidado en el vestuario denota un corrimiento, leve quizá, hacia el porno comercial, corrimiento en todo caso tan lábil y borroso como el que señala la página principal entre "porn" y "amateur porn"... es difícil hallar razones no arbitrarias para una tal delimitación.   Más allá de los conceptos que vertí telefónicamente, me gustaría agregar que, observándolo desde una perspectiva genérica, este fenómeno también podría visualizarse como un segundo gran desembarco del amateur (en el sentido más punk del término) en una industria que se sumerge a cada paso un poco más en su propio hastío.  En este sentido es que funcionó el porno amateur en los ‘80 con el advenimiento y la masificación de la tecnología del vídeo, que abarató costos y simplificó la manipulación de la tecnología audiovisual.  Así, como Ramones del hardcore, comenzaron a brotar enormes cantidades de material doméstico que, desde su "realismo sucio en 3 x", corroían salvajemente las entrañas del porno "oficial", para ese entonces claramente aburguesado.  La industria, una vez más, cooptó estos indómitos intentos y los despojó de su potencia inicial, creando híbridos como el llamado "pro-am" y luego incorporando directamente los hallazgos de aquella revuelta casera para convertirlos, una vez más, en muecas repetidas hasta el hartazgo.   De todos modos, no creo que se trate hoy de una réplica de aquellos sucesos, pues aunque parece revistar algunas de sus características, lo encuentro -como te decía al teléfono- inextricablemente atado a esta desesperación colectiva por estar, por apersonarse en medio del desasosiego.  Me recuerda a grandes cantidades de foros sobre temas variopintos, en los que evito ingresar casi siempre: toneladas de posteos que parecen condensar un sólo grito:  "Acá estoy YO!!!".   Alienado en la ilusión de la pantalla, soy...
Finalmente querría agregar que los intentos a los cuales me aboco en cada uno de mis films ponen el foco en atravesar una experiencia útil para todos quienes participamos en ella, y no en contribuir a la enajenación circundante, actitud que en todo caso sería doblemente canalla de mi parte, al declararme consciente de un tal estado de cosas.
En fin... espero te sea útil...   ¿cuándo sale la nota?   Saludos cordiales  

César Jones, 6 de agosto de 2006.