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Estrenan la ultima producción pornográfica bisexual argentina
Fecha de publicación: 28/09/2004
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© Gabriel Oviedo – SentidoG.com

 

Se estrenó en Buenos Aires la ultima producción de la industria pornográfica en Argentina. La película se llama “Euge no duerme”, y pertenece a la productora LPsexxx, propiedad de César Jones y Trash Meyer, pioneros en filmes XXX en el país.

 

En dialogo con SentidoG.com hablaron de las dificultades de hacer este tipo de películas en Argentina, de la bisexualidad experimentada en sus dos ultimas producciones, del placer sexual, y del SIDA.

 

¿Cómo es hacer porno en Argentina?

 

Haciéndolo.  Quiero decir: cuando nos propusimos realizar nuestro primer film xxx, aquí la “industria” del género era algo prácticamente inexistente (no muy distinto de lo que está sucediendo hoy, aunque se observan algunas señales alentadoras). De modo que la instancia era hiperestimulante:  sin referencias al alcance de la mano, todas las etapas de la producción había que idearlas desde un grado cero: cómo encarar un casting, cómo iluminar las escenas

explícitas, cómo imbricar relato y sexo para tender a que se fundan en un nuevo y tercer elemento, etc. etc. El porno es para nosotros un territorio de placer, sexual y cinematográfico, porque todo estaba –y el proceso apenas comienza su marcha- por hacerse, sin tradición, patrones ni referentes. Sólo nuestra experiencia realizativa no-hardcore y la pornografía como cosmovisión en nuestras vidas.  Mientras las “productoras” locales nos instaban a replicar fórmulas mainstream extranjeras, para nosotros el género era y es el lugar más estimulante para la experimentación a todo nivel. Luego, lo casi obvio: condiciones económicas precarias; escasa conciencia y visión comercial de quienes intentan jugar el rol de productores en este mercado; proliferación de personajes inescrupulosos amparados por las esperables lagunas jurídicas en la materia… en fin avatares de una lenta eclosión que intenta lentamente consolidarse como industria.

 

Si la industria porno en países como Estados Unidos mueve millones, ¿por qué no existe una industria fuerte en Latinoamérica?

 

Desde mi lego lugar, puede intentar algunas conjeturas: en principio no creo podamos trazar un paralelo con los Estados Unidos, nos hallamos ante dos procesos histórico-culturales enormemente diferentes y eventualmente –o profundamente- confrontados.  Por otro lado, no olvidemos que esta brecha existe en la industria cinematográfica a secas, si comparamos las megaproducciones-tanque de Hollywood con los emprendimientos prácticamente autogestivos –pero generalmente mil veces más potentes- que se dan en Latinoamérica.  O sea: no es un estado de cosas privativo del porno. Algo más: consideremos seriamente la posibilidad de que buena parte del éxito de la industria yanqui se relacione estrechamente con el carácter ultraconservador de la media de la sociedad de ese país: en tal caso, el porno funcionaría como el lugar ideal de catarsis de millones, una suerte de excrecencia necesaria para la fisiología de la doble moral presente en todo modelo mental de orden puritano-fascista. Finalmente, no olvidemos que toda América Latina ha sido azotada  por procesos dictatoriales, especialmente durante los ’70, que cortaban de raíz toda posibilidad de desarrollo de actividades realizativas de carácter condicionado (aunque no es difícil imaginarse a los jerarcas militares de aquellos años procurándose sus propias cintas clandestinas, cuando no convirtiéndose en sus propios realizadores, y es que lo abyecto del poder parece recaer en principio y antes que nada sobre los cuerpos, su reclusión y vejamen).

 

¿Es rentable hacer una porno en Latinoamérica?

 

Brasil es hoy la única industria consolidada y rentable del área. Salvando las distancias, hay, como en el caso de USA, razones obvias: un país enorme, con más de cien millones de habitantes, habilita una demanda importante, que a la vez genera los dividendos necesarios para la exportación de productos “de calidad”.  Desconozco lo que pasa más hacia el centro de la región, pero no creo que sea muy distinto de lo que acontece en Sudamérica, donde sólo Argentina comienza a gestar un intento de producir con cierta frecuencia y con afanes exportadores. El resto de los países vecinos, mayormente, se limitan a ser pequeños receptores de estos films brasileros y en menor medida argentinos.

 

¿Es fácil un casting? ¿Qué se tiene en cuenta?

 

En nuestro caso las dificultades fueron menguando a medida que los films iban apareciendo y dejábamos de ser unos ilustres desconocidos, para ser unos no-ilustres algo conocidos.  Pero hay varias vallas a sortear: tabúes sociales; pretensiones económicas desmedidas de quienes pretenden que el porno argentino es algo así como una suerte de sueño áureo de nuestros días; desconfianza ante un medio poco conocido y poblado en parte por personajes miserables y fraudulentos… En suma, estas dificultades serían las básicas, que hoy, aunque en mucho menor medida, siguen presentes.  Luego están las dificultades eventuales, las relacionadas con el film de que se trate: una por ejemplo: la búsqueda de algún tipo físico o de carácter en particular, con el que no es tan sencillo dar, lo cual requiere estrategias de exploración, esfuerzo y paciencia. En cuanto a lo que tenemos en cuenta, eso varía de film a film: no buscamos clonar fórmulas realizativas ni tipos físicos, estamos lejos de los estereotipos de belleza dominantes en el género, así como de la búsqueda obsesiva de la hiperdotación; mejor diría que la guía es el concepto del film y a partir de él los roles requeridos dentro del mismo. 

 

¿Hay un limite en tus producciones o “vale todo”?

 

Límites no hay: Lo que sí hay es una visión del mundo, que implica una ideología. No comulgo con los films reaccionarios que denostan, por caso, todo lo que se salga del devaluado santuario heterosexual; o aquellos otros –muchos- que resuman una orgullosa misoginia enlazada a una cosificación sin retorno de los seres que habitan la pantalla.  Lo que acabo de decir es relativo, el porno es un género que como espectador solemos mirar hiperexcitados, y allí también lo que “no vale” muchas veces nos calienta con o sin culpa. Contradicciones, en fin. En cuanto a lo más lejos que llegué, creo entender hacia dónde va la pregunta, pero sin embargo cuando pienso en ello, creo que los límites derribados en mis films tienen más que ver con la experimentación formal, con la rotura de códigos de un género supermomificado, que con la exhibición en sí de cuerpos sometidos o entregados a acciones que pudieran considerarse como “extremas”.

 

¿Qué no harías en una producción ni siquiera por plata?

 

En primer lugar creo que en sí no haría nada que no quisiera por plata, ni siquiera necesitamos agregarle el “ni siquiera”.  Por una vez voy a confrontar con mi admirado Frank Zappa: “No estoy aquí solamente por el dinero, tampoco estoy aquí fundamentalmente por el dinero…”.  No dañaría al prójimo en mis films, ni física ni psicológicamente, en todo caso eso se lo dejamos a la ficción del relato, allí todo vale, como en nuestras fantasías.  Luego: capacidad de frustración: la idea de un harén de preteens puede resultarte muy excitante, pero llevarla a cabo absolutamente deleznable.

 

¿Cómo repercutió en tu productora lo ocurrido en USA con el tema del SIDA?.

 

No repercutió.  En Estados Unidos las grandes empresas llevan a cabo, en su mayoría, una política de explotación física y abuso de actrices y actores, al tiempo que embolsan millonarias sumas en concepto de ganancia. Idiosincrático, análogo a prácticas realizadas en otros ámbitos de la experiencia: cultura, política, relaciones bilaterales, transnacionales, guerras santas, etc. LPsexxx exige, por contrato, profilácticos a los actores, y un estudio de hiv reciente a actores y actrices con vistas a un rodaje (excepción hecha de escenas jugadas entre parejas reales que consienten y declaran por escrito hacerse cargo de no usar preservativos en esas ocasiones).

 

¿Cuáles son, a tu criterio, los mejores actores/actrices latinos? Y que directores se destacan en el genero?

 

No sé, habría que buscarlos en Brasil, Suzanna Holmes, una travesti alucinante que ha filmado buena cantidad de películas, podría serlo. A nivel de directores me quedo con los delirios de Moli.  Aquí en la Argentina, gente como Oscar Soria, Maru o Mozart son para tener muy en cuenta. Luego la escasa producción a la que hacía referencia antes no me permite muchas más reflexiones, amén de que es un terreno que no he abordado con el rigor suficiente como para mencionar actores o directores latinos fuera de mi país

 

¿Cuánto tiempo lleva filmar una porno?

 

Depende.  Nuestro primer film nos llevó un año.  Luego hemos llegado a filmar en un día y medio, pero la media sería de tres jornadas, y siempre de acuerdo al presupuesto con que solemos contar y que delinea los guiones y planes de trabajo.  La post ya es otro tema y allí los tiempos son más largos, lo mismo que en la pre.

 

¿Has realizado alguna producción porno gay?

 

No, en el año 2002 realizamos “2176. Clones bisex”, una extreme-porno retrofuturista con temática travestí-bisexual, que fue la punta de lanza para acometer en futuras producciones con un concepto de devenir sexual como entidad incierta, la ambigüedad empieza a abrirse paso en nuestros films, algo que se observa más claramente en nuestra última película: “Euge no duerme”: no hay un subgénero localizable, no es hétero, no es gay, no es bi, aunque puedan encontrarse escenas que alguien podría rotular bajo estos términos.   Vemos al sexo en un transcurrir incierto tanto como la vida de la que es parte y motor, y pretendemos perturbar nuestras propias creencias y prejuicios en esa materia, y lograrlo también con el espectador, manipulándolo maliciosamente. Ejemplo: desarrollar una escena “hétero” muy caliente y,  cerca del clímax, con un espectador posiblemente ya entregado de lleno a las imágenes y a su propia excitación, fracturar el relato con la irrupción de un hombre que se suma a la escena no sólo para interactuar sexualmente con las chicas que estén en ella, sino también con los otros varones, que, a priori •tranquilizadoramente” héteros, comienzan a gozar y a aceptar sin más las relaciones carnales con estos “intrusos” narrativos.  ¿Qué soy?  ¿Hétero, bi, gay, x?  Soy yo, mis circunstancias, el azar y la inescrutable interfase entre estos elementos.  En todo caso…

 

Podes visitar el sitio de la productora y ver mas en http://www.lpsexxx.com.ar 

 

César Jones - director LPsexxx realizaciones

(0221)15-5-383348

cesarjones5@hotmail.com

     
     


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