-¿Cuál fue el primer disco que te compraste?
-Fue For Sale de Los Beatles. Tenía catorce años. Aparte me lo compré con la primera guita que gané con la música. Me había inscripto en un concurso de La Escala Musical y salí finalista. Por poco les gano a Las Medias Negras, un trío de chicas.

-¿Qué cantaste en La Escala Musical?
-Dos temas, Sabor a nada de Palito Ortega y En una forma total de Javier Solís. Me decían que era muy chico para cantar ese material romántico y que no me quedaba bien.

-¿Qué es lo que te hizo cambiar?
-La primera vez que escuché a Los Beatles. Fue en un baile en Estudiantes Norte, pasaron Love Me Do y le pregunté al disc jockey qué era eso. "Me parece que se llaman Los Escarabajos", me contestó. A partir de ese momento, cada vez que pasaban Los Beatles me daba una especie de fiebre total. Ni te cuento cuando vi las primeras fotos en los diarios. Tuve un ataque de beatlemanía. Todo eso fue antes del álbum For Sale. Al principio intentaba imitar las canciones a capella, pero cuando aprendí guitarra, su música me parecían sinfonías al lado de las zambas, y tenía que sacarlas de oreja. En ese momento aparecen en mí los primeros intentos de composición, que también eran zambas, temas melódicos. Lo llamaba a mi viejo y le tocaba un acorde, un Fa séptima mayor, que suena remelancólico y le decía: "Ves, ésta es la música que quiero hacer". Toda esa etapa de mi vida es muy mágica porque coincide con los primeros enamoramientos, con las primeras calenturas de la pubertad y con Los Beatles. Al escuchar Please, Please Me me tiraba a llorar al lado del Winco, ¡era un bochorno! En casa me decían: "Dejá eso, no ves que te va a hacer mal...".

(Fragmento de un reportaje de Ronnie Arias a L.A.S., publicado por la revista Venus-Arte. Reproducido en 1992 por la revista Ahora)