Incluso la más humilde reflexión dicha en el propio nombre, contiene una discusión, lleva un "no" implícito a otra idea precedente, El debate es el sucedáneo tóxico de esa discusión, el malentendido de las ideas. No sirve más que para neurotizar a los contendientes o para saciar la aspiración ganadora que suele apoderarse de los gallitos en tales riñas, que al fin y al cabo eso es lo que son y no otra cosa. En suma, que el debate no enriquece un carajo, que lo que realmente enriquece son las ideas discutiendo entre sí. Y el dinero, desde ya.