¿Soy el único que de vez en cuando piensa en jóvenes promesas del fútbol argentino a las que se les perdió el rastro, sospecha que aún pueden ser veteranos en actividad en algún remoto paraje del orbe o del ascenso y googlea en consecuencia? Hoy voy a ver qué fue de la vida de Carlitos Marinelli, quien supo ser promesa de 10 habilidoso en el Boca de Bianchi y tenía, creo, a Maradona tatuado en una pierna. Luego les cuento.