Cuánta gente odiando por la vida, ¿verdad? A los negros, a Macri, a los chilenos, a Cristina, a la clase alta, a los motochorros, al Patón Bauza, en fin, la lista es larga y variopinta. Pero qué carga inútil para el alma, digo yo, como si no tuviéramos ya bastante.

 

PS: A ver señores, yo no soy Rousseau, no creo que el hombre sea bueno por naturaleza ni me gustan los aspirantes a santurrones; tampoco creo que el odio sea inmanente a la naturaleza humana. Es un sentimiento muy jodido que ensombrece a sus portadores, no a sus destinatarios.