¿Por qué una de las preguntas más frecuentes que los periodistas formulan a realizadores o productores porno –al menos en el ámbito local- refiere al cachet de los actores y actrices?; ¿y por qué esta pregunta se formula tan alegre y desembozadamente, siendo que la cuestión ni siquiera se roza si los entrevistados fatigan en cambio el área de la TV o el cine industrial o independiente no porno?
La respuesta, amigos míos, se encuentra flotando en vientos leves a moderados de alguna ribera inconfesable.