Voy a ganarme la antipatía de muchos, y lo digo como xeneize: en sus últimas etapas en Boca, tanto Riquelme como Tévez no hicieron otra cosa que vampirizar al club que dicen amar y al que, tiempo atrás, supieron llevar a la gloria. Pasen e insulten; después de todo, éste no es más que el templito pagano de Mr. Jones.