Crecí en la era Maradona, y al influjo de su genialidad fui propulsado, como tantos otros, hacia una autopercepción futbolística sobrevaluada, ilusoria y en el mejor de los casos contingente. Mal que nos pese, Brasil fue, es y será superior al resto en lo que a cuestiones de balompié atañe. Al lado de sus players, los otros parecen burdos mecanos aquejados por diversos grados de artritis reumatoidea...
Pasen e insulten, caballeros.