El problema no son las infaustas declaraciones de Graciela Alfano, el problema son los relatos sucesivos -argentinos derechos y humanos, juventud maravillosa- que impiden pensar aquella década con honestidad y en toda la dimensión de su real complejidad. Y más asqueante que los dichos de la "vedette" es que una tragedia colectiva de tal magnitud haya tornado en luctuoso botín para coleccionistas de poder empedernidos.