Ocho años de derrumbe educativo, económico, institucional, ni que hablar de seguridad, de avance incontrolado del narcotráfico, de impunidad frente a la trata de "blancas" (diría el filósofo del Ministerio de Educación de la Nación), la capital de la Provincia literalmente arrasada por una política criminal que contó con su alegre e inestimable apoyo y que nos dejó, entre otros detalles menores, doscientos muertos puestos bajo la alfombra por el candidato del proyecto nacional y popular -que de él hablamos, desde ya- y por su secuaz municipal el impresentable Pablo Bruera. Este personaje es quien, según nos quieren hacer creer, nos va a venir a cuidar del peligro "neoliberal" que acecha en cada propuesta de su contrincante. Que sigan entonces los memes, la campaña del miedo y la estafa ideológica, si quieren cuéntenme que Macri va a privatizar las universidades (como alegó livianísimamente la aspirante a primera dama en el programa de la otrora denostada Mirtha Legrand), quitar los subsidios y por qué no que desayuna niños crudos a la mañana. No tiene caso, estoy desrelatado, y creo que no soy el único.