Me preguntaron tan a menudo si hay una respuesta para la adivinanza del Sombrerero que bien puedo indicar una, bastante adecuada según creo, como ser: “porque pueden producir algunas notas, aunque los dos son muy desafinados* y nunca se los coloca de atrás para adelante”.  Ésta es sólo una ocurrencia, porque la adivinanza original no tiene respuesta.  
Para la presente edición se sacaron electrotipos nuevos de los bloques de madera (al no haber sido usados nunca para imprimir, están en tan buenas condiciones como en 1865, cuando fueron recién cortados) y todo el libro se volvió a componer con nueva tipografía. Si esta reedición resultase, en algún aspecto, artísticamente inferior a la edición original,  no será por falta de esmero de parte del autor, del editor o del impresor.
Aprovecho esta oportunidad para anunciar que Alicia, hasta ahora vendido a un precio neto de 4 chelines, podrá conseguirse en adelante al mismo precio de los libros de ilustraciones comunes, aunque estoy seguro de que éste es, por sus cualidades,  (excepto el texto, sobre el cual no puedo pronunciarme),  muy superior a ellos.  Cuatro chelines era un precio de venta absolutamente razonable, si se considera la gran inversión hecha por mí inicialmente.  De todos modos, como el público prácticamente ha dicho “No pagaremos más de un chelín por un libro de ilustraciones, por muy artístico que sea”, debo conformarme con estimar esta inversión como una pérdida, y antes que privar de él a los pequeños, para quienes fue escrito, resuelvo venderlo a un precio equivalente, para mí, a regalarlo.

Lewis Carroll, Navidad de 1896.

 

*Flat: “chato” y también “desafinado”.