En la ciudad de Buenos Aires adjudicaron viviendas -en un edificio nuevo- a numerosas familias que pagaron religiosa y esforzadamente cada cuota para obtenerlas. Gente trabajadora, y doy fe porque el tema me toca de cerca. A una semana de que esto sucediera, apareció súbita y misteriosamente un grupo de okupas asistidos por un abogado kirchnerista queriendo usurpar el lugar. No es ésta una publicación para fogonear comentarios racistas ni tampoco político-partidarios. Es indignación pura, y tristeza, también.