Comparto deseo con mi amigo Marcelo Metayer y pregunto -hoy más que nunca-: Mark, ¿para cuándo la posibilidad de posts cerrados a comentarios? En lugar de andar persiguiendo pezones o atizar la neurosis generalizada con el anunciado botón de dislike, por qué no aportar algo que ahorraría riñas de gallo, disgustos, entuertos inútiles, lecciones de vida no solicitadas y otras desgracias por el estilo. Dale, copate.