Hace ya un par de años, cierta valiosa persona me presentó al gran Felisberto con los párrafos que siguen (pertenecientes al cuento "El caballo perdido", de 1943); ahora yo los reposteo para el que quiera y pueda atraparlos, tan conmovido como el narrador por la niña-ternera e igual de hechizado que la primera vez que leí este fragmento. 
Todo de ustedes:

"Así pasé las horas que fui otro. Después me dormí y soñé que estaba en una inmensa jaula acompañado de personas que había conocido en mi niñez; además había muchas terneras que salían por una puerta para ir al matadero. Entre las terneras había una niña que también llevarían a matar. La niña decía que no quería ir porque estaba cansada y todas aquellas gentes se reían por la manera con que aquella inocente quería evitar la muerte; pero para ellos ir a la muerte era una cosa que tenía que ser así y no había por qué afligirse.
Cuando me desperté me di cuenta de que en el sueño, la niña era considerada como ternera por mí también; yo tenía el sentimiento de que era una ternera; no sentía la diferencia más que como una mera variante de forma y era muy natural que se le diera trato de ternera. Sin embargo me había conmovido que hubiera dicho que no quería ir porque estaba cansada; y yo estaba bañado en lágrimas
".

Extracto del cuento "El caballo perdido" (Felisberto Hernández, Cuentos selectos, 2011).