Antes de enrostrar nazismo y genocidio a un pueblo que los sufrió de verdad, sugeriría mirar esta obra maestra. Previo a la Segunda Guerra había, masomenos, doce millones de judíos en el mundo. Tras el Holocausto, quedaron seis. La otra mitad fue encerrada en campos de concentración, vejada, torturada, sometida a experimentos científicos aberrantes, gaseada y cremada. Seis millones, lo repito para que no perdamos sentido de realidad. Se los buscaba hasta el no se cuánto ascendiente para asesinarlos; bebés, ancianos, mujeres, hombres, en ese aspecto sin distingos. Entonces hay que dejar de ser frívolo al respecto o bien declararse abiertamente nazi, lo que sea menos jugar al progresista invocando el llanto de un niño palestino. Es nauseabundo.

 

PD: "La palabra genocidio lamentablemente ha sido stockeada en un outlet, está de oferta. Más de un millón de árabes en Israel, un partido político árabe con sus diputados en la legislatura israelí, no es precisamente eso lo que tuvimos los judíos con Hitler (...). No basta por lo visto que se mate, que se asesinen inocentes, si no se usa la palabra genocidio da la sensación que baja el rating." (Tomás Abraham, "Medio Oriente y periodismo", 2006).

PD2: Y, por si hiciera falta: "Discutir la identidad palestina, tratarla como un artificio histórico reciente que enmascara el deseo de impedir la constitución de otra identidad, esta vez auténtica e indiscutible, la del pueblo judío en su tierra, es fascismo antisemita (...). Los palestinos no hay dudas de que son palestinos para todo el mundo salvo para algunos confundidos, y discutir su nacionalidad o embarrar su lucha por tener un estado independiente, no hace honor, todo lo contrario, a los que queremos una paz digna en medio oriente." (ibíd.).