Me encanta la ignorancia, o mejor dicho la voluntad de ignorancia de mucha gente, entre ellos varios "reconocidos intelectuales argentinos" (algunos de éstos judíos, para mayor júbilo de sus festejantes) que pretende que la creación del Estado de Israel se funda en un delirio bíblico o en un complejo de culpa del occidente cristiano, pero de ninguna manera en una necesidad histórica surgida de un pequeño acontecimiento, muy lateral, por cierto, conocido con el nombre de Holocausto. Me encanta, realmente; casi tanto como los que aprovechan las circunstancias de un conflicto del que todo lo ignoran para desfogar su antisemitismo fuera de borda. Linda coartada (la del dolor de los niños y pueblo palestinos, que en realidad les importa un bledo), preciosa la justificación del nazismo (viste, al fin y al cabo se lo merecían) y muy noble en general el sentimiento de toda esta bella gente.
La verdad que me encanta.