Romero sigue sin salir en los centros, cosa que había disimulado en los partidos anteriores con excelentes atajadas abajo del arco; Zabaleta muy buenas y muy malas; los centrales flojitos, preocupantes; Rojo el mejor de atrás -me tapó la boca- y además hizo el gol de la victoria; Gago intermitente, lejos de lo que necesita el equipo; Mascherano como casi siempre, indispensable y muy solo; Di María no aguanta los noventa minutos; Messi con las genialidades que conocemos y más comprometido con el juego colectivo que en los partidos anteriores; Agüero dio pena; Higuaín lucha contra su físico, levantó un poco respecto de Bosnia e Irán. Los que entraron, bien. Sobre todo Lavezzi, pero también Álvarez, Biglia casi no jugó. Luego, no hay juego asociado, se retrocede horrible, el estatismo de los posibles receptores es alarmante -todos caminan la cancha- y el cambio de ritmo, salvo por Messi y Di María en cuentagotas, no existe. Difícil saber qué puede pasar con este equipo. Ah, casi me olvido, la cara de constipado de Sabella y sus dudas, conciliábulos y demoras para meter un puto cambio me ponen muy, muy nervioso.