Estás perdiendo el tiempo, pensando, pensando...

No se trata de defender deseos masculinos, femeninos o equis como trincheras o tras barricadas, como si no fueran entidades porosas y nunca estancas, y como si no se tratase de atraer al otro al territorio de nuestro deseo y de penetrar -ay, qué machista- gozosos en el territorio del deseo del otro, aunque ninguno de ambos se halle en un lugar localizable, aventurándonos así en la más preciosa y hechizante experiencia compartida que pudiera imaginarse.
No obstante, y a los gritos, mucha glosolalia inconfesablemente puritana, mucha frustración que se pretende rebeldía y demasiado panfleto disfrazado de vanguardia esclarecida. Qué improbable se me antoja entonces, bajo tan bélico cielo, la posibilidad de un disfrute genuino entre sus fieles cancerberos...