Es cierto lo que leí hace un tiempo en un blog amigo: Plan M es, para mí, el mejor programa político de la tele. Los análisis son serios, los opinantes diversos -he aquí un ejemplo silencioso de diversidad real, no declamada-, hay elogios y críticas para oficialismo y oposición e invitados de todos los colores. Además, Montenegro repregunta y cuando el entrevistado se abandona al verso lo baja a tierra sin rodeos. Es bastante, sobre todo si echamos un vistazo al resto. Bien por Plan M, entonces.