Reducir la producción de porno no queer a la desdeñosa condición de "chic" seguida de su inseparable compañera, la acusatoria "heterosexista" (formando entre ambas un comisariado cultural precioso) es no entender nada y elevar la ignorancia a niveles tales que da vergüenza ajena por el orgullo con que se exhibe. Yo les pegaría una certera patada en el orto que los deposite en las coordenadas de la obra de Greg Dark o Alex de Renzy, así, como para empezar. Y si vuelven de allí y no vieron más que yugo heteropatriarnosecuánto y vacua elegancia, entonces nada, hay que dejarlos tranquilos.