La mentada cancioncilla de que ahora el periodismo ya no es visto como un ente objetivo y que el receptor ha perdido la inocencia de otrora -aparentemente por un estado de gracia libertario que se nos habría concedido desde, digamos y por ponerle una fecha caprichosa, 2003- no es más que el eufemismo para celebrar una caza de brujas a voces opositoras. Del mismo modo que la llamada "vuelta de la política" -que habría regresado, por ponerle una fecha caprichosa, fíjense ustedes, también en 2003- no es otra cosa que el retorno del discurso setentista en forma de nociva y conveniente kermesse (y por supuesto lo bueno del remedo es que al menos ahora nadie muere ni mata en su nombre, lo cual va de suyo que es bastante).
En lo que a mí respecta, fin de este micro... relato.