La Plata, calle 6 entre 65 y 66; cinco torres levantadas en tiempo récord, la más reciente irguiéndose amenazante sobre la casa de mi padre, que resiste como puede; al desdén de la constructora, a la flamante falta de sol, a la humedad, al timbre del jefe de la obra que le pregunta si no quiere venderla, al empobrecimiento de su calidad de vida, en fin, a los infaltables, ubicuos afiches de Pacharotti abofeteándonos con su obsceno "hay equipo" en cada chaperío provisorio que adelanta una nueva mole en la ciudad y así podría seguir hasta mañana, o hasta que nos adaptemos a la "nueva realidad climática", como reza sin rubores la millonaria propaganda del intendente, por estos días a un solo y cualquier click de distancia en cada nodo de la Red.
La cosa, gente, es que pronto habrá elecciones de medio término, de modo que, por dios santo, pensemos 78 veces a quién le vamos a dar el voto y por ende en quiénes vamos a delegar el poder por estos lares.
¿No hemos tenido ya bastante, acaso?