Réplica pública de César Jones al periodista Sergio Di Nucci en relación al artículo "Debutando como actor porno", publicado por éste último en el Nº6 de la revista SH.

Hace algunos años, el periodista Sergio Di Nucci se presentó a un casting pautado con quien aquí escribe luego de una serie de comunicaciones vía mail y telefónicas, necesarias para que ambos se conocieran, obviamente,  y también para que este servidor le suministrara al aspirante toda la información previa que le fuera dable proveerle a través de esos medios.
Durante el encuentro, el periodista Sergio Di Nucci nunca hizo referencia a su oficio o profesión.  No tenía por qué hacerlo, ni en ese momento ni posteriormente. Esto, claro, si omitiéramos el hecho de que el flamante número de noviembre de 2010 de la revista SH ofrece entre sus contenidos una crónica firmada por el periodista Sergio Di Nucci (“Debutando como actor porno”) en la que  éste relata su iniciación con la actriz Milena Hot salpimentando la nota -entre otros recursos- con una descripción sesgada y plagada de inexactitudes -para decirlo piadosamente- de la entrevista personal que mantuviera en la ciudad de La Plata con el autor de estos párrafos. 
El ejemplar de la publicación que motiva estas líneas llegó a mí de manos del propio Di Nucci en ocasión de la exhibición del film “Teatro Genital”, en el marco de la Retrospectiva “Noviembre Platense: el inusitado César Jones”, que el Complejo Arte Cinema Sur viene ofreciendo desde el pasado sábado 6 del corriente. ¿Qué más decir?, quizá lo que el texto del e-mail que envié a Sergio luego de toparme con tan desazonante novedad:

“Sorprendido, decepcionado, violentado también al leer tu crónica.  Si la entrevista que sostuvimos era parte de una futura nota, ¿no deberías haberme avisado, solicitado mi permiso?  O bien si la idea de que dicha entrevista formara parte de ese escrito surgió con posterioridad y por ende al momento de nuestra reunión lo ignorabas, ¿no debió haberse impuesto entonces el mismo proceder, quiero decir anoticiarme y requerir mi anuencia?  ¿Acaso no fue claramente una reunión privada?  Además: ¿por qué afirmás no fue fácil dar conmigo?, ¿es que opero en las sombras?; ¿y por qué decir que al casting llegan con suerte dos sujetos por año?, ¿cuál es el rigor de este aserto, falso de toda falsedad en lo que a mí respecta? 
Los recortes del relato son ya frutos de tu exclusiva decisión -discutibilísima por cierto-, pero ¿podrías asegurar que nuestro encuentro se redujo a lo que referís en tu crónica?, ¿y cuándo te manifesté -sugiriendo al paso una falta de seriedad flagrante de mi parte si así hubiera sido- que ya estabas listo para filmar? ¿No te habré dicho en realidad que me llevaba una grata impresión tuya y que había posibilidades ciertas de que pudiera convocarte en un futuro?
¿Cómo podría haberte considerado un empleado si estábamos en instancias de casting y por ende no nos ligaba relación contractual alguna?  Esto más allá de que quien se documente mínimamente -o simplemente acuda a un cast LPsexxx- caerá en la cuenta de que para mí un proyecto fílmico es la expresión de un esfuerzo mancomunado y los actores no asalariados sino piezas clave que necesitan de nuestro cuidado amoroso  y de toda la contención que nos sea posible ofrendarles frente al frágil y delicadísimo desnudamiento integral que llevan a cabo durante el decurso de un rodaje.
Por otro lado, yo no te aseguré en vago potencial que te remuneraría en caso de convocarte, te lo aseveré acompañando mis dichos con el modelo de convenio que utilizo desde que acometí con la preproducción de mi primer film en este género, hace ya más de diez años y sin haber engañado ni pretendido engañar nunca a nadie.
Afortunadamente nuestros cachets mejoraron desde los "generosos" doscientos pesos por jornadas de tres a cinco horas que tan pertinentemente mencionás en tu opúsculo.
Luego, mi opinión en relación a la mirada unívoca que la nota evidencia respecto del microuniverso del porno local y sus criaturas -un puñado de personajes dudosos habitando un mundillo extravagante- no es algo sobre lo que me parezca oportuno pronunciarme ahora.  Lo que me preocupa, y me sorprende, es lo que expongo en el resto de este texto. 
Me gustaría -dicho esto sin ironías ni pretensiones desafiantes- saber qué opinás al respecto, Sergio.
Saludos cordiales
.................................César Jones

 

PD: considero que corresponde ponerte en conocimiento de que evalúo enviar un mail a la revista SH con ésta, mi réplica, a la vez que hacerla pública a través de mi web, en todo caso tan pública como lo fue tu crónica”. 

 

Sergio contestó rápidamente a mi correo diciendo que no había estado en su ánimo perjudicarme, que por favor hiciese todo lo que creyera necesario para aclarar lo que me parecía equivocado y se despidió amablemente de mí, no sin antes hacerme saber que él estaba tan sorprendido por mi reacción como yo por su  proceder.
Finalmente le hice llegar este mismo texto a la revista, además de exhibirlo públicamente aquí, porque contesta una serie de afirmaciones falsas y otras con las que disiento profundamente y que, como ya he dicho, fueron difundidas por esa misma vía.                     
                                                               
César Jones, 8 de noviembre de 2010.

 

PS: si el eventual lector de este vano entuerto quisiera informarse más acabadamente sobre el particular, no tendría más que procurarse un ejemplar del consabido Nº6 de la revista SH