Es cierto lo que leí hace poco en el blog de Tomás Abraham: Ibarra es aun más impresentable que Macri. Sigo yo: pero los que usan las ideologías como masajeador capilar o bien para exhibir su nuevo corte de pelo prefieren omitir esta escandalosa obviedad, porque Ibarra tiene rulitos -ya que estamos en la onda pilosa-, deambula por los partidos que coquetean con la centroizquierda (hoy es convenientemente K) y, por sobre todas las cosas, no es la derecha ni amerita un "'barra, basura, vo' so' la dictadura", concepto este último que pareciera estar en outlet en la Argentina, al igual que los de genocidio, nazismo y otros de similar tenor que se endilgan alegremente a un otro que ya no es aquél con el que se disiente/confronta/consensúa, sino un otro 'otro' que debe ser borrado, negado, archivado y anulado por ser el portador de una ominosidad ontológica que lo convierte, sin más, en el abominable enemigo. Y así es como, según puede apreciarse, seguimos ganando (...).

PD:
En favor de Ibarra, y por ende de Macri, digamos también que Bruera es todavía más impresentable que ambos... juntos.