Ya que estamos con esta tontería a todo o nada, me sumo un instante para decir que, en lo que a La Plata respecta, ya no sólo es la década, sino la ciudad perdida. Perdida, vejada y arrasada. Un aplauso para los que votaron cien veces a Alak, Bruera, Pacharotti y el resto de los delincuentes. Y otro para los mentados también, cómo no.