¿Existirá la musculación ética del amor por la verdad? Me lo pregunto porque, en el mismo o justamente a contrario sensu, noto que los bíceps son, en el ámbito de los cuerpos cincelados, lo que las medias verdades a la aspiración de honestidad: lucen a primera vista, invitan al pavoneo y requieren de un esfuerzo mínimo para verse envidiables aunque el resto de la anatomía de marras sea un espantajo.