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Una señora ecuatoriana, al parecer muy canchera y muy cristiana ella, me dice entre otras cosas que "respeta" mi oficio pero no lo comparte y que por eso se abstiene de concederme una amistad que nunca solicité (...). Curioso, porque todo esto lo publicó alegremente en mi muro -acabo de borrarlo-, de modo que, mientras sea para gritarle al mundo las distancias que la separan de criaturas equívocas como yo, la tiene muy sin cuidado utilizar mi espacio y no el suyo; tan sin cuidado, sospecho, como la tuvo subir ese post grosero y extemporáneo en lugar de enviar el inbox que habría correspondido. Bah, "correspondido"..., correspondido si es que yo le hubiese pedido amistad en algún momento.
En fin, caprichos y rarezas de la fauna virtual; sigo editando, gente.

Comment: “Cuidate”, me soltó superadamente en el final.