La peli que otorga partida de nacimiento al cine porno -a nivel legal/industrial pero también simbólico- inicia con una mujer sola, llegando a las cuatro décadas, que se suicida cortándose las venas en medio de un angustioso baño de inmersión. Lo que sigue a esta brutal y desconcertante introducción es un concentrado potentísimo a base de sexo, culpa, muerte y redención, todo bajo el flagrante influjo existencialista de Jean-Paul Sartre, más precisamente de su pieza teatral "Huis Clos".
Notable que la madre de las pelis triple x, brillante y desesperada, concluya, al igual que el filósofo francés, que "el infierno son los otros". Éste que escribe, por su parte, y mientras hace todo lo posible para ir al cielo, no puede menos que sugerirla fervorosamente.
The Devil in Miss Jones (Gerard Damiano, 1973).