Esto es lo que dejó escrito Jean Daniel Cadinot en su página web como testamento póstumo: “Cuando leáis estas palabras, yo ya habré posado mi cámara, apagado todas las luces, bajado el telón y habré hecho mi saludo final. Puede que todos los esfuerzos y el trabajo de una vida entera, perseguir el momento de auténtica verdad en la sublime comunión de dos seres bajo el hechizo del deseo indefinible por el otro, inspiren a aquellos que hereden mi corazón”.




Feliz año nuevo para los que quiero y para mí, e incluso también para los que me objetan desde sus miedos, para aquellos que entran en mi registro aunque yo no del todo en el de ellos, en fin, feliz año aglutinante y mucho porno para mejorarlo; y bien obsceno. Elevo mi copa imaginaria, y me voy. Que coman rico.