No se trata de linchar a estos jueces a los que, según entiendo, no les tocaba investigar sino resolver. Hay que conocer los fundamentos, y eso todavía no ocurre. La sentencia es dolorosa, pero puede que estos magistrados no hayan tenido elementos para condenar, y en ese sentido, tal vez habría sido más fácil hacerlo que absolver a trece imputados con la opinión pública esperando con ansias un fallo acusatorio. Tampoco lo sabemos. Puede que el entramado de corrupción, que sin dudas existió -el tiempo transcurrido y la cancha embarrada hablan por sí solos- los alcance también, o puede que sea la causa que haya impedido, al menos hasta ahora, el esclarecimiento del caso (lamentablemente, y espero me equivoque, escuché por allí que en este tipo de investigaciones, el tiempo que transcurre es la verdad que huye). Ojalá tengamos respuesta para todos estos interrogantes, y justicia para esta chica, para su madre y para todos aquellos que padecen directa o indirectamente la trata de personas.