¿Puedo decir algo acerca de la ley de la música sin que me linchen? No me convence. Pienso en el rock, por ejemplo, en sentido amplio. Es por definición un dispositivo de contrarrelato, lo cual, como me enseñara un amigo, no significa presentarse como el reverso del relato, sino como el despliegue narrativo y multiforme de todo aquello que ese relato (oficial, claro) no dice ni es. Me pregunto entonces cuánta potencia perdería esta articulación bajo la tutela, justamente, del Estado. Mucha bondad y poco erotismo. Piedad inclusiva: "¿tenés una banda? Nosotros te ayudamos. Te aseguramos difusión, herramientas de trabajo, prensa y logística en la medida de nuestras posibilidades". No me parece, hay que ganárselo. Además de que cualquier proyecto vigoroso se apropia de esos recursos, los consigue, no espera que le lluevan cual derrame de un padre amoroso. Además, casi podría asegurar que toda música valiosa encuentra el sendero para llegar a sus receptores y, aunque así no fuera en todos los casos, creo que en la vida hay que bancarse cierto rango de incertidumbre, a riesgo de tener una banda por cuadra, cada una más fofa y bienintencionada que la otra.