Qué bien cotiza hablar mal de ciertos blancos fáciles de la corpo cultural (Mirtha, Susana y algún otro soñador danzante del que ahora no recuerdo el nombre): instantáneamente sube el rango de tu espíritu -y del de los cientos de adláteres que suscriben, obvio- y deja en claro, sobre todo, la superioridad intelectual, sensible y moral del opinante en cuestión (¡faltaba más!).
Ma-mita... vamos a procurarnos alguna linda canción, qué sé yo, como para contrapesar un poco tanta virtud cartón pintado.

http://grooveshark.com/#!/ s/Nuevos+Trapos/ 3gOLdF?src=5

PS: y si encima le sumás hablar bien de vos mismo, ni te cuento: ¡las acciones de tu integridad por las nubes!