Me acaba de telefonear una mujer que dice llamarse Cecilia Argüello, empleada de Telefónica. Me ofrecía un pack de Internet y el Más Allá a "precios increíbles". Le expliqué de diez mil maneras distintas, y siempre con cortesía, que no me interesaba el servicio y que mucho menos me interesaba que volviera a llamarme. Esto cuando logré que dejara de interrumpirme, insistir hasta el desvarío y tratarme como a un oligofrénico. Finalmente, al caer en la cuenta de que su nefasta intromisión había sido derrotada, colgó intespestivamente dejando su libreto monocorde a un costado y a mí con la palabra en la boca. En fin, qué les puedo decir, a ella hija de mil puta y en general muerte a Telefónica y a todas las empresas que llevan adelante políticas invasivas como ésta, les voy a poner una bomba en el culo a cada uno, la rpmqlrmp.