Hace poco posteé, no sin felicidad, que el guión de mi próxima peli porno estaba en progreso y que, en todo caso, la historia me juzgara. Esto último era un chiste, claro, pero no tanto. Resulta que, varios años atrás, me topé con un microfamoso y muy lisonjeado crítico de cine local; y resultó también que, al narrarle yo mis dificultades como modesto realizador triple x, este ínclito personaje me espetó por toda respuesta: "¿Y se puede hacer en serio eso?". "Eso" era su curioso modo de llamar al cine porno, desde ya, y su mirada entre divertida y ausente de cualquier data completaban el cuadro; bastante desolador, por cierto.
Qué va a ser, dadas las circunstancias me iba a clavar un maratón con la decadencia de Buster Keaton, pero después decidí que mejor escuchar de un saque el show de LAS y Las Bandas Eternas. Decidí bien, es impecable.

Spinetta y las Bandas Eternas, Retoño, 2010.