Estoy viendo un programa en A24 sobre controles de alcoholemia que resulta un muestrario perfecto de la "argentinidad al palo": desprecio por la ley, chamuyo, agresión a quien nos compele a respetarla (verbal y a veces física), una buena dosis de cinismo hiperbólico (las normas están bárbaras salvo cuando se aplican a mí, que siempre tengo una excusa validísima para eludirlas) y, ya en el pináculo, intento de coima (que en este caso las cámaras inhiben, claro). Pssssss... a mí con controles, papá??? Yo, que pago patente, seguro, que tengo todo al día, verrrgüenza tendría que darles, aparte qué querés que tome? gaseosa? ¡era el cumpleaños de mi prima, loco...! ...y otra cosa, cuchame, hace dos minutos pasó uno a 140, por qué no lo paraste a ése eh???

PD: sí, no faltarán ahora las diatribas a los inspectores de tránsito, historias sobre la corrupción del "sistema" y su horrible yugo castrador y en fin, un largo etcétera de excusas propio de quienes son incapaces, no sólo ya de un mínimo cuidado de sí y de terceros, sino de bancarse las consecuencias de su alegría infractora.