Acabo de ser atacado por una especie de Mothra a escala y por cierto no tan simpática como la del dibujito. Azares de la lluvia, quizás, la monstruosa criatura se coló por la ventana y me dio una cachetada horrorosa -una forma de saludar, supongo-, para luego dedicarse a rebotar frenéticamente por techo y paredes de la habitación. De mi sobresalto y cobardía ante el imprevisto no diré nada, y en todo caso que la historia me juzgue… pero para que se den una idea, era tal el tamaño de cuerpo y alas de esta cosa que al principio pensé que se trataba de un murciélago, o un colibrí.
Tuve que apelar a todos mis conocimientos sobre vida salvaje para, digamos, relocalizarla.