Jones: Tía, quiero que mi próxima peli sea bien hardcore; zarpada, cuestionable, perturbadora; capaz de humedecer una entrepierna por segundo.
Tía: Neneeeee…..

Jones: ¡Y ya basta de perseguir el rastro del fantasma!; hay que invertir la ecuación a la manera de Foucault.
Tía: ¿Quéeeeee?
Jones: Sí, hay que colmarse de placeres para forzar la traza del deseo, tía, ¡de algún deseo! Y sabés qué, lo voy a intentar con pornografía extrema, de la dura. Ahora haceme la chocolatada.
Tía: Ta bien...

(El
revelador diálogo habría sido captado por un teléfono móvil cuyo titular, aseguran fuentes confiables, no sería otro que el mismísimo y a estas alturas muy cuestionado C.W. Jones.
Como siempre, ampliaremos)